El gobierno filipino cierra la isla de Boracay

Filipinas cierra la isla de Boracay, la mejor playa del mundo convertida en cloaca

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El gobierno de Filipinas cierra la isla de Boracay

 

La isla de Boracay, el lugar más turístico de Filipinas, y considerada por Conde Nast Traveler como una de las mejores playas del mundo,  permanecerá cerrada los próximos seis meses.

 

Playa White Beach, en Boracay

 

El gobierno de Duterte ha decidido tomar esta drástica medida porque según sus palabras las aguas de la isla apestaban y era ya una cloaca.

Son millones los turistas que visitan al año la paradisíaca isla y al parecer también son muchos los hoteles que han vertido aguas residuales sin ningún control, ni cargo de conciencia, al mar.

Para proceder al cierre de la isla a finales de abril, el gobierno de Filipinas ha desplazado a más de 600 policías y militares que han tomado Boracay y desalojado a todos los turistas. El próximo medio año solo los residentes podrán acercarse a la orilla.

Durante este tiempo se llevarán a cabo obras de doble alcantarillado y se limpiaran las aguas y todos los residuos y basuras que se han ido generando a lo largo del tiempo y no han sido tratados.

 

Playa White Beach

 

En mi viaje a Filipinas en el año 2015 estuve varios días en la isla de Boracay, a pesar de que sus playas son paradisíacas y coralinas; se dice que la White Beach, su playa principal, es una de las mejores del mundo; me resultó un sitio bastante (demasiado) turístico y no tan paradisíaco. Si lo que buscas es una playa para desconectar, olvídate, al menos no en ninguno de los tres tramos que forman la famosa White beach.

Su preciosa arena blanca y sus aguas cristalinas están siempre llenas de gente. Bares y restaurantes en primera línea de playa que hacen que, sea la hora del día que sea, nos encontremos la playa llena, por la mañana, por la tarde y hasta altas horas de la noche. No es el tipo de turismo que a mí personalmente me gusta y probablemente no volvería a Boracay.

 

Atardecer en Boracay

 

Aunque si es cierto, que alejándonos de la playa principal se puede disfrutar de los preciosos corales y peces de colores, que habrán sido los primeros en sufrir por la contaminación de las aguas. La playa Puka Shell beach, en el extremo norte de la isla, es muchísimo más tranquila y paradisíaca que la White Beach.

 

Catamarán

 

En mi viaje a Filipinas pude ver también las dos caras de la isla de Boracay, por un lado los hoteles de 4 o 5 estrellas con salida al mar, lujosas suites y enormes piscinas, y por otro los trabajadores más físicos que en un rincón de la isla se dedican a cargar y descargar materiales muy pesados bajo el yunque del sol.

Recuerdo las caras de sorpresa y curiosidad con la que nos miraban cuando los chicos de nuestro catamarán , también filipinos, pararon allí a comprar agua ( nos la dieron en una bolsa de plástico transparente con un nudo y un agujerito) y no dejaron de observarnos hasta que nos fuimos. Una Boracay que en nada se parece a las imágenes paradisíacas ni glamurosas del otro lado de la isla.

 

Catamarán saliendo de la White beach

 

En los lugares en los que existe una extrema pobreza la conciencia ecológica suele ser nula y esto es evidente en Filipinas, especialmente en Manila.

En Manila la pobreza convive puerta con puerta con la más alta riqueza, prueba de ello es que junto al muro del campo de gol más próximo a la zona colonial, hay un asentamiento de chabolas, en pleno centro de la ciudad.

El caudaloso río de Manila, que se encuentra junto a la preciosa Manila Intramuros, se utiliza como desagüe de aguas residuales y elementos contaminantes de las fábricas próximas, además de plásticos y toda clase de elementos flotantes.

 

Río Pásig, en Manila

 

No parece ilógico pensar que donde no están cubiertas las necesidades básicas, la ecología y el medio ambiente no sea una prioridad.  Pero si debería serlo en el caso de los hoteles de empresas multinacionales que si cuentan con medios econonómicos suficientes para hacerlo y no lo han hecho, como ha sido el caso de Boracay.

La isla de Boracay es la gallina de los huevos de oro del turismo en Filipinas, se cuentan por miles las familias cuyo único sustento económico depende del turismo de la isla, directa o indirectamente y qué durante los próximos seis meses no van a tener ingreso alguno. Por este motivo el gobierno de Filipinas ha propuesto crear unas ayudas para estos trabajadores.

 

La White beach, considerada por muchos como la mejor playa del mundo

 

Durante esos 6 meses de cierre total de la isla se cancelarán miles de vuelos y reservas hoteleras, se cerrarán restaurantes, tiendas, pubs y hoteles. Este medio año debería servir para qué tomáramos conciencia tanto viajeros, como hosteleros y gobiernos, del delicado equilibrio entre el medio ambiente  y el turismo, la importancia de un turismo sostenible y una mayor conciencia ecológica.

Otro tipo de turismo es posible.

No es el primer aviso, nos estamos cargando el planeta

 

Peces de Boracay

 

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