Quiero ser influencer, ¿qué nos está pasando?

Quiero ser influencer o Mamá quiero ser artista

 

Cada vez que alguien dice “quiero ser influencer” muere un gatito, si, uno de esos preciosos gatitos que aparecen en Instagram para más inri.
Y con el nuevo Master para ser influencer de la Universidad Autónoma de Madrid se avecina un “gaticidio” de dimensiones colosales.

Foto gato instagram
Gatito, foto: by Alexander Possingham

 

¡Tómbola, contigo empezó todo! Antes las hordas querían ser “contertulios” de programas del corazón y ahora las masas de las nuevas generaciones quieren ser influencers.

 

Pero empecemos por el principio, ¿Qué es ser influencer? ¡RAE manifiestate!

Según el Cambridge Dictionary
Someone who affects or changes the way that other people behave, for example through their use of social media

Alguien que influencia o cambia la forma en que otras personas se comportan, por ejemplo, a través del uso de las redes sociales

Aunque me gusta más la definición del Business dictionary
Influencers:
Individuals who have the power to affect purchase decisions of others because of their (real or perceived) authority, knowledge, position, or relationship. In consumer spending, members of a peer group or reference group act as influencers. In business to business (organizational) buying, internal employees (engineers, managers, purchasers) or external consultants act as influencers.

Las personas que tienen el poder de influir en las decisiones de compra de otros debido a su autoridad, conocimiento, posición o relación (real o percibida). En el gasto del consumidor, los miembros de un grupo o grupos de referencia actúan como influyentes. En las compras de empresa a empresa (organización), los empleados internos (ingenieros, gerentes, compradores) o los consultores externos actúan como personas influyentes.

La clave para mí está en conocimiento, pero…

 

 

Nosotros solo trabajamos con influencers

“Miauuuuuuuuu”

Foto gatito
Gatito, Foto: Mikhail Vasilyev

 

Frase muy típica de algunas empresas e instituciones, esbozo una sonrisa, mejor no decir nada, El día a día del Tinder del Travelblogger, el Tinderblogger.
No son pocas las empresas que han salido escaldadas, por estar mal informadas y peor asesoradas por vendehúmos a la hora de depositar la imagen de su campaña en manos de un influencer. Afortunadamente son cada día más las que tienen clara la promoción que buscan y si la persona, web o blog en cuestión comparte sus valores, un análisis y trabajo de campo que le ahorrará futuros disgustos (se han visto abundantes meteduras de pata de youtubers que han sacado el pie del tiesto representando a una marca), además de mirar la calidad del contenido, elaboración y posicionamiento.

 

Cómo conseguir seguidores en Instagram

Abramos la caja de pandora, la de los truenos y la de las cloacas de las Redes Sociales…

La compra de seguidores a granel y los bots, que dan me gusta a diestro y siniestro y hasta comentan fotografías de forma programada, son una realidad, un secreto a voces (hala, lo ca’ dicho!) Si, si, bienvenidos al mundo real, hay plataformas web dedicadas a la venta de seguidores a peso, para convertir tu cuenta en una de influencer “de verdad” con muchos K en seguidores. No haremos valoraciones, no me parece ni bien, ni mal, son simplemente datos objetivos.

 

 

¿El tamaño importa?

Afortunadamente en el mundo de los Travel bloggers existe gente muy profesional, con años de trayectoria, trabajo y documentación, cuyos post y artículos aportan valor, buscas a la hora de viajar, te inspiran o simplemente disfrutas leyendo. Y este trabajo es reconocido por miles de seguidores. Tengo la fortuna de conocer a muchos personalmente y otros tantos forman parte de la Comunitat Valenciana Travel bloggers y de los que aún no conozco en persona, soy una de sus miles de seguidores (no me voy a poner a hacer un listado, porque sería muy largo, pero por fortuna hay mucha calidad en el sector) y me encanta seguir sus viajes y publicaciones.

 

También hay otros con menos seguidores, incluso menos de cuatro cifras, (¿El tamaño importa?), que aportan e inspiran a partes iguales, son menos famosos, pero hay un gran trabajo detrás de mucha utilidad e interés a la hora de viajar, que enriquecen al colectivo y lo dotan de prestigio. La calidad no es cuestión de números.

Si mi pasión es viajar, parece que tiene todo el sentido seguir cuentas de viajeros cuyos valores son similares a los míos, no sigo cuentas de #runners porque no corro, ni cuentas de #foodies, ni de “todistas”… dejémoslo ahí.

Del mismo modo comparto publicaciones de otros bloggers, de empresas y entidades también sin ningún tipo de patrocinio, porque las he descubierto, me parecen interesantes o creo que pueden ser de utilidad o de interés para otros viajeros y en algunas ocasiones hasta he podido conocer a la gente estupenda que hay detrás,

como es el caso de webs como Howlanders, portal de Tours y actividades especializado en America Latina

y Kolaboo, el mejor buscador online de Tours y Actividades en todo el mundo, entre otras webs.

 

 

 

Quiero ser travel blogger

“Yo también quiero ser travel blogger” (de esos, le faltó decirme)
-“¿Pero tu viajas?”
-“No mucho”
No hace falta entonces que pasemos al punto 2, 3, 4…
¿Te gusta pasar horas documentándote y otras tantas escribiendo, haciendo fotos, retocando, revisando y actualizando… ¡trabajando al fin y al cabo!?
“No, a mi me gusta hacer posados en una playa paradisíaca y tener miles de likes y que me regalen cosas, no lo dijo”, pero lo debía de estar pensando.

 

Hace poco leía en “El sutil arte de que (casi todo) te importe una mierda” (libro que recomiendo) , a modo de resumen, que si no te gusta todo lo que ello conlleva, el camino y la dura escalada, olvídate, realmente no te gusta, no quieres eso de verdad, no es tu sueño, ni tu objetivo, es una idealización del resultado, de la cara A, pero todo tiene una cara B y un trabajo detrás, un gran esfuerzo que debe hacerte sentirte realizado.

 

En la hoguera de las vanidades arden las llamas del falso engaño de que si lo sueñas, lo consigues, y avivando las brasas, el grandísimo negocio de la autoayuda de panfletillo y de los vendedores de felicidad permanente.

 

las vanidades de instagram
Hoguera, foto Jackson Hendry

 

 

Mentiraaaa
Ni un caballo blanco será jamás un unicornio, ni yo, seré nunca modelo de Victoria’s Secret. Primero porque mido 1’60 y segundo porque nunca lo he pretendido, ni lo pretenderé. Si mides 1’80, quieres seguir un durísimo entrenamiento y dieta muy estricta y no comer nada durante las 48 hr antes del desfile, más allá de líquidos… ¡a por ello!

 

Todo objetivo requiere un sacrificio, si compensa o no, eso ya es elección de cada uno. Pero hay que asumir nuestras limitaciones y circunstancias para evitar frustraciones innecesarias.
Del mismo modo que jamás ostentaré el record de los 100 metros lisos, (y tú tampoco) no es un problema de motivación, con ver el físico de Usain Bolt es suficiente, la mayoría de las veces es una cuestión evidente o de sentido común, en otras ocasiones de preferencias. No se puede ser todo en esta vida, ni llegar a todo, la vida es elección y prioridades y cada uno debe elegir y ordenar la suyas.

 

 

El postureo, ¿la epidemia del siglo XXI?

¿Qué nos dice la RAE?
1. m. coloq. Esp. Actitud artificiosa e impostada que se adopta por conveniencia o presunción.

 

postureo e influencers
Postureo, foto Elijah O’donell

 

 

¿El postureo es malo? ¿Es el culpable de la globalizada superficialidad? ¿O es simplemente la punta del iceberg de un problema mucho más profundo?

No creo que el postureo en si mismo sea malo, puede ser divertido, te puedes reír un buen rato mientras intentas sacar la foto perfecta, reírte de las circunstancias y de ti mismo, que es lo más sano, o quizá consigas unas fotos espectaculares que en otros tiempos enmarcarías! Me quitó el sombrero con las fotos que hacen algunas personas, forma parte de la belleza visual, a todos nos gusta lo bello (y quien diga que no miente) ver fotos bonitas, buenos encuadres, preciosos paisajes y salir guapísimos en las fotos (yo me he rendido ya...)

El problema es cuando nos creemos como real esa imagen artificial en los otros o pretendemos solo mostrar eso de nosotros permanentemente. Además de ser agotador, puede llegar a ser enfermizo y preocupante. Todo por un like, una necesidad de aprobación y reconocimiento social propiciado por una falta de autoestima, llegando incluso a morir por obtener un selfie. Un dato alarmante, España es el segundo país europeo en el ranking de muertes por selfie.

 

selfie
Selfie en las alturas, foto: Tuce

 

¿Qué nos está pasando? ¿Explotará la burbuja? ¿O esto es un coche sin frenos?

 

 

 

 

Quiero ser influencer, ¿qué nos está pasando? | Agosto 2018 | Las sandalias de Ulises

Comments ( 15 )

  • Inmaculada

    Muy acertado y elocuente tu punto de vista! Alguien tenia que decirlo.
    Con tu permiso, lo comparto.

    • Las sandalias de Ulises

      Gracias!!
      Aunque daría para escribir un libro, en esencia… un coche sin frenos!

  • sara de viajar lo cura todo

    Yo también he desistido de salir bien en las fotos, con lo bonitas que pueden ser solo paisaje

    • Las sandalias de Ulises

      Jajaja! Qué le vamos a hacer!
      A mi también me encantan las fotos paisajes, son tan inspiradoras y transmiten tanto! (y nunca me veo bien en las fotos)
      Bienaventurados los fotogénicos, porque ellos heredarán Instagram! Jajaja

  • Maribel (Mil y un viajes por el mundo)

    Ole, ole y ole. Da gusto leer a gente diciendo las cosas tan claras!

    • Las sandalias de Ulises

      Gracias Maribel! A mi me encanta leerte por este mismo motivo, no todo son mariposas de colores y flores y las rosas tienen espinas! 😉

  • Carlos Martinez

    Mas claro: Agua.
    ¿influencess? A mi me influyes más tu de cualquier artículo que hables de Polonia porque has vivido y te has interesado por el país y su cultura que más de uno/a (y que no voy a nombrar incluso de la asociación) posando con su modelito delante del Palacio de Cultura y de la Ciencia de Varsovia y por muchos tropecientosmil seguidores que tengan en IG. Creo que he sido claro también. Saludos

    • Las sandalias de Ulises

      Tú siempre eres muy claro! Jaja
      Una de las características de nuestra sociedad es que la gente cree que sabe de todo y hay quien se atreve a debatir sobre medicina con un médico…
      Con lo que al final todo depende de la capa a la que queramos llegar, en la superficie hay mucho donde elegir, para entrar un poco más en profundidad, la cosa se complica.
      Pero tiene su encanto, que sea difícil encontrar quien aporte de verdad 😉

      Un saludo

  • Travel me Softly

    Me ha gustado mucho tu post Clara, y coincidimos en opinión. La verdad es que es un tema extenso, más complejo de lo que parece y que merece la pena analizar.
    Creo que la burbuja explotará más pronto que tarde y espero que no nos lleve por delante a los que nos esforzamos por aportar valor y hacer las cosas bien. Pero creo de verdad que, de una forma u otra, nos salpicará la mierdecilla de esa explosión jajaja.

    Yo creo que influencers siempre ha habido; todos tenemos algún referente, ya sea en nuestra familia, grupo de amigos, ámbito académico o laboral… así como en la tele, la literatura o el deporte; y el trabajo que hacen los influencers no dista mucho de la publicidad de toda la vida: alguien conocido y/o admirado por su trabajo o su persona con visibilidad.

    Lo creo que pasa es que, por un lado, los consumidores, con todo lo que se habla de los influencers les están cogiendo tirria y están reaccionando como si esos influencers les obligaran a consumir aquello que promocionan… algo que, por hacer de abogada del diablo, no es cierto; ellos lo muestran y se supone que el consumidor, gracias a su sentido común y su capacidad crítica, decide si realmente le interesa o necesita ese producto o servicio; igual que haría con cualquier anuncio televisivo, radiofónico, etc. Luego ya está la cuestión de si el influencer realmente da una opinión honesta sobre el producto y demás, pero esa es otra historia de ética y moral que da para otro post entero, ¿verdad? Jaja
    Y luego, por otro lado, está el otro, en realidad principal, compinche de toda esta historia, que son las empresas que utilizan a los influencers como medio promocional. Creo que en toda esta vorágine muchas empresas no han entendido el formato o, como tú mencionas, no tienen claros sus objetivos de marketing y demás, dejándose arrastrar tan sólo por los números sin tan siquiera comprobar si esos números son reales o, en el caso de serlo, si constituyen una audiencia adecuada para aquello que quieren promocionar.
    Yo lo veo de la siguiente manera. Imaginemos que yo soy una empresa X y quiero anunciarme en televisión. Tengo un buen presupuesto que me llega para elegir entre anunciarme en la cadena autonómica de la comunidad autónoma donde se encuentra mi negocio o en Antena3; con la diferencia de que mi presupuesto me permite anunciarme en horario de máxima audiencia en el canal autonómico o a las 3 de la mañana, entre programa de tarot y programa de tarot, en Antena3.
    Si uno se deja llevar por el nombre y las cifras (es que… ¡es Antena3! ¡Una de las cadenas más vistas y con más audiencia!), sin evaluar todo lo demás, pues mete la pata. ¿Es ese público a nivel nacional el que te interesa? ¿o al ser un negocio que solo funciona en tu localidad te interesa más invertir en el canal autonómico? Aunque el canal autonómico sea menos conocido o su emisión no sea nacional, ¿siendo horario de máxima audiencia no llegarías a más público y no sería una estrategia más efectiva que con 10 segundos de anuncio a las 3 de la madrugada por muy Antena3 que sea?
    Vamos, que como tú dices, los números y la fama del medio no lo son todo, pero creo que es algo que viene de lejos, solo que ahora ha cambiado de forma debido a las nuevas formas de comunicar que han aparecido con los medios digitales y las redes sociales.
    Y ya, por último, (que me pongo a escribir y se me va la pinza, jajajaja) resaltar que si bien, como tu dices, hay mucho vendehúmos, también hay mucha gente (influencer, travel blogger, youtuber, etc.) que trabaja duro y genera contenido útil, de calidad y original para su audiencia (independientemente de que ésta sea enorme o chiquitita) y, como es lógico, merecen una remuneración por ello.
    Esto lo digo porque a raíz de todo el tema influencer también surgen muchos comentarios en plan “se llenan los bolsillos promocionando tal o cual”, “yo también quiero sacar dinero así” … o salen a la luz personas que no les sienta bien que en un blog haya un enlace de afiliado, un post patrocinado o publicidad… Así que creo que es importante recalcar que quien lo hace bien y se quiere profesionalizar merece sin lugar a duda sacar un beneficio económico de ello, porque al fin y al cabo es su trabajo.
    Sobre todo, en el caso de los bloggers; y no es que quiera barrer pa’ casa jeje, es que mientras que tener una red social es gratis, mantener un blog sí cuesta dinero (hosting, plantillas, plugins, etc.).
    ¡Ah! Y lo de yo también quiero ser Travel Blogger sin apenas haber viajado… es como querer ser médico sin haberse formado xD. Yo empecé a viajar hace más de 10 años y no fue hasta 2016 que monté el blog, habiendo viajado ya a multitud de destinos y de las formas más variopintas. Vamos, que estoy totalmente de acuerdo en que lo óptimo es curtirse y coger tablas antes de ser blogger de viajes, al menos si se aspira a vivir de ello.
    Madre mía que chapa jajajaja me da hasta vergüenza dejar el comentario xD tiene más extensión de post que de comentario jajaja; pero bueno, ya que me he disfrutado tanto con tu post te lo dejo por aquí con la esperanza de no aburrirte con mi parrafada jajaja.

    ¡Un abrazote!,

    Zen

    P.D.: me apunto tu recomendación de El sutil arte de que (casi todo) te importe una mierda; ¡solo con el nombre ya me apetece leerlo! jajajaja

    • Las sandalias de Ulises

      Has escrito un post, jajaja!!
      La verdad es que es un tema que da para mucho análisis.
      La figura original de influencer, la de una persona que nos influye positivamente por su conocimiento sobre algo, es buena, del mismo modo que hablar de un producto, sea patrocinado o no (cobrar por ello no tiene nada de malo y de hecho es reconocimiento por un trabajo) tampoco es negativo.

      El problema es cuando se quiere ser «Influencer», para ser famoso y que te regalen cosas, sin que te respalden unos conocimientos en la materia y que sean más importantes los seguidores a peso (comprados en muchos casos), que todo el trabajo que hay detrás.
      Lo que es preocupante es cuando el objetivo de la juventud es ser famoso sin más, da miedito!

      Tenemos aquí para horas de tertulia!!

      Un abrazo!!

      • Travel me Softly

        ¡Totalmente de acuerdo contigo! Querer ser famoso así porque sí, sin unos conocimientos, talento o esfuerzo que lo justifique es un sinsentido. Y sí, seguro que la próxima vez que nos veamos sale el tema, que da para largo jajajaja :*

  • Viajera Digiftal

    Muy interesante y acertada la reflexión Clara.
    Estoy muy de acuerdo contigo. A menudo parece que solo cuenten los números en redes sociales, sin analizar si son reales, si hay engagement o si se adaptan al público objetivo. Me parece triste y poco profesional que las empresas se sumen al “sólo trabajamos con influencers” porque está de moda; sin pararse a pensar si eso encaja realmente con su estrategia y su producto.

    ¡Un abrazo!
    Marina

    • Las sandalias de Ulises

      Muchas gracias Marina por tu comentario!
      Afortunadamente, parece que se empieza a mirar más el compromiso, que contar los seguidores a peso. Más no siempre es mejor y los valores bajo mi punto de vista son muy importantes.
      Un abrazo

  • Angela Gonzalo

    Me gusta el artículo… y estoy totalmente de acuerdo en todo lo expuesto…. Da pie a muchas reflexiones.
    Un abrazo.

    • Las sandalias de Ulises

      Hola Angela!

      La verdad es tiene mucho trasfondo, ¿Qué nos está pasando… ? Da para ríos de tinta!

      Un abrazo!

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