¿Viajar te enseña empatía?

Tiempo de lectura: 5 min

 

¿Viajar te enseña empatía?

 

 

Y entonces lo entendí.

 

Como si suavemente se corrieran unas cortinas y apareciera ante mi una posibilidad que racionalizando ya contemplaba, aunque ahora la visión era distinta, ahora, por desgracia, era capaz de entenderlo en su totalidad desde lo más profundo del corazón.

 

¿Lo hubiera gestionado yo de otra forma? puede, probablemente sí por mi forma de ser, ¡o puede que no! son muchas las circunstancias, las emociones y los momentos vitales y gestionarlo todo al mismo tiempo en ocasiones se convierte en una batalla que cada uno libra como buenamente puede.

 

 

Río Neretva a su paso por Mostar

 

 

Pero no se trataba de mi, y entender eso siempre es la clave.
Salirse de uno mismo para ponerse en la piel del otro y comprenderlo sin juzgar desde nuestro prisma.

 

Cada uno gestiona las emociones a su manera y todas las formas de hacerlo son legítimas.

 

 

 

 

 

Ponerse en la piel del otro

 

Ponerse de verdad en los zapatos del otro no siempre es tan sencillo como pueda parecer.

No es solo calzarse, es entender su camino, el que ha recorrido y el que le queda por recorrer, su contexto, sus circunstancias y el peso de la mochila que carga a sus espaldas.

 

 

Pasos sobre el Lago Baikal

 

 

La empatía va más allá de un “Te entiendo” vacío, hace falta sentir la punzada en el corazón.

La empatía tiene muchos grados de profundidad y solo en ese momento fui capaz de verlo en su totalidad.

 

 

Mar camino de la Antártida

 

¿No puede tener empatía quien no se conoce?

 

No puede tener empatía quien no se conoce, escuché decir el otro día.
¿Es eso cierto?

 

De algún modo sí, es difícil salirse de uno mismo si no conoces la salida hacia el otro.
Si no eres capaz de quitarte las gafas con el filtro de tu forma de hacer las cosas, parece difícil que puedas entender las razones que llevan a otro a hacerlo a su modo.

 

Reflejo. Bielorrusia

 

 

“Yo en tu lugar…” esas 4 palabras deberían encender la alarma en nuestra mente, que se cerraran automáticamente las compuertas de nuestros labios, pasaran rápidamente el filtro mental y acabaran en la carpeta de “cosas que ahora no proceden“, archivo “esto no aporta nada ahora, calla y escucha”.

El “Yo pienso que…“ esta sobrevalorado, con lo valiosos que son los silencios, las miradas y los abrazos.

 

Pueblo abandonado, Dhofar

 

 

 

¿Qué es la empatía?

 

La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro, comprendiendo sus emociones, sentimientos y pensamientos y como ellos afectan a la situación que están viviendo.

 

No se trata de ver las cosas de una manera objetiva y racional, sino de verlas de la forma en la que el otro las está experimentando.

Y aquí entran en juego muchos factores, todos ellos subjetivos, ese camino personal, su contexto y sus circunstancias actuales, y su personalidad.

Los suyos, no los nuestros.

 

Espejos, Tokio

 

 

 

¿Viajar te enseña empatía?

 

Hubo un tiempo en el que fui una firme defensora de esta teoría, mi respuesta siempre era un sí rotundo, y los debates con otros compañeros viajeros sobre el tema eran recurrentes.

Pero hubo una frase que se repetía constantemente y que por fin me hizo verlo:

“Clara, a ti, a ti!”

“A ti te hace más empática y tolerante, porque ya eras empática y por la forma en la que tú gestionas tus emociones, pero no a todo el mundo ni mucho menos”

 

Templo Edfu Egipto

 

 

Y entonces lo vi, había estado mirándolo con mi filtro, únicamente desde mi punto de vista, de todo lo que a mi me había aportado, porque para mi viajar suponía una oportunidad de crecimiento personal, un viaje hacia adentro, más allá del increíble viaje que era hacia afuera.

 

¿Qué, de todo lo que veo fuera, refleja algo de lo que hay dentro de mi?

Pero eso era cosa mía.

“A ti, Clara, a ti”
Esa frase se repetía ahora en mi mente.

 

Maraya, edificio Espejo Arabia Saudita

 

 

Viajar te abre a otras realidades, situaciones y puntos de vista, en ocasiones algunos que nunca te habías planteado, que te chocan, te sorprenden o incluso te incomodan.

 

El que ello te abra, no solo la mente, sino también el corazón, es ya trabajo de cada uno.

 

 

 

 

¿Viajar te hace ser mejor persona?

 

Este debate ahora ya estaba cerrado para mi.
Considero que a mi me lo ha hecho, pero ya era capaz de afirmar sin atisbo de dudas que no había nada de verdad universal en ello.

 

Te, Arabia Saudí

 

 

Conocía a malas personas con muchas millas a sus espaldas, personas egoístas que acumulaban fotografías de mil y un rincones del planeta, personas egocéntricas que habían recorrido medio mundo y otras que eran incapaces de ponerse en la piel del otro ni por un momento con muchos kilómetros en sus pies.

 

Afortunadamente conocía también a muchos grandes viajeros que eran bellísimas personas y es que lo serían igual tuvieran o no cientos de países recorridos.

 

Paisajes de Siberia

 

 

“Si fuera cierto que el viajar enseña, los revisores de billetes serían los hombres más sabios del mundo” (S. Rusiñol).

Siempre me viene a la mente esta cita y era tan cierto.

 

Aunque también es cierto que viajar es una oportunidad de oro para ponerse en la piel de otras personas y sus diferentes realidades.

 

Niños aldeas, Senegal

 

 

¿Ver otras realidades nos debería hacer entenderlas?

 

No y no hace falta subirse a un avión para ser testigos de ello. Lo vemos a diario.

 

 

Cúpula, Shiraz, Irán

 

 

 

¿Cuál es el origen de la falta de empatía ?

 

El egocentrismo

Algo habitual en todas las personas con falta de empatía es el egocentrismo.

Yo, yo y yo

Personas que solo ven las cosas desde su punto de vista, siendo este el único válido y no planteándose que hayan otros posibles.

 

Escultura de oro del difunto presidente turcomano Saparmyrat Nyýazow

 

El Egoísmo

 

El egoísmo, definido como el excesivo amor a sí mismo priorizando desmedidamente sus propios intereses y buscando solo el beneficio propio sin tener en cuenta a los demás.

 

Las personas egoístas son incapaces de empatizar y ponerse en la piel de los demás, ya que básicamente no les importan los demás, solo les importa la consecución de sus propios objetivos.

 

aborigen australiano
Generación robada, Australia

 

 

 

El narcisismo

 

Una de las características principales de los narcisistas es menospreciar los sentimientos de otros y tener poca capacidad para sentir empatía por los demás.

Se consideran además superiores al resto y se aprovechan de otros para lograr sus propias metas.

 

Lenin tocando la luna, Crimea

 

Falta de tacto

 

En la interacción con otras personas, quien carece de empatía suele comunicarse sin considerar el impacto que sus palabras pueden tener en los demás.

Este tipo de comunicación ignora las reacciones ajenas y prescinde de los matices del lenguaje, dando lugar a mensajes excesivamente duros y expresados sin ningún cuidado hacia quienes los reciben.

 

TV, Ivano Frankivsk, Ucrania

 

 

Ese “es que soy muy sincero “, que nada tiene que ver con la sinceridad, siendo más bien un símbolo de falta de educación y tacto.

 

La incapacidad para comprender y conectar con las emociones de otros puede ser también un síntoma de la alexitimia, donde la dificultad está en identificar y expresar los propios sentimientos, aunque las circunstancias anteriores son mucho más comunes.

 

Gotas de lluvia, Graz

 

 

 

¿Es posible desarrollar la empatía?

 

Para desarrollar la empatía es fundamental entrenar una escucha activa, escuchar atentamente al otro, con interés por lo que nos cuenta, sin interrumpir ni emitir juicios de valor. Que nos importe más escuchar lo que nos tienen que decir que la respuesta que vamos a dar.

 

También implica esforzarse por comprender la perspectiva del otro, teniendo en cuenta sus emociones, qué siente y qué le mueve a actuar.

 

Mesas Kafana ?, la taberna más antigua de Belgrado

 

 

A ello se suma la necesidad de reconocer los propios sesgos, mantener una curiosidad sincera a través de preguntas libres de cargas y prejuicios y expresar apoyo validando las emociones ajenas.

 

Todo este proceso ha de completarse con la autoempatía, es decir, aprender a comprenderse y aceptarse a uno mismo como punto de partida.
No podemos entender al otro si no somos capaces de entendernos a nosotros mismos.

 

 

autofoto en la bodega bocelli

 

¿Y todo ello se puede ejercitar viajando?

 

Viajar es una oportunidad única para hacerlo porque nos saca de nuestro ámbito conocido y cotidiano y nos muestra realidades distintas, pero también en nuestro día a día y en nuestro entorno.

No hace falta irse muy lejos para aprender a ponerse en la piel de los demás, salirse de uno mismo y escuchar al otro con interés, mirar a los ojos y conectar desde las emociones.

Viajar no hace milagros, pero nos pone frente al espejo, querer mirarnos o no, ya es cuestión de cada uno.

 

Kafana ? Belgrado

 

 

 

“Gracias Clara por entenderlo”, no podía ver sus ojos, pero los intuía, su voz al otro lado de la línea transmitía la misma transparencia que su mirada de ojos oscuros.

Aunque aquí la cultura no podía ser más distinta, el lenguaje tenía la misma profundidad emocional, conectaba desde el alma y esa era la única forma de hacerlo.

 

Café saudí

 

 

 

 

 

¿Viajar te enseña empatía? | Febrero 2026 | Las sandalias de Ulises

 

 

 

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Soy Clara, una viajera emocional e intimista.

Cada viaje es un descubrimiento de una parte de mi, conocer otros lugares y culturas ha sido también una forma de conocerme mejor y crecer como persona. ... y cuando vuelves, ves que todo está igual pero tú ya no eres la misma.

También soy comunicadora de viajes en podcast, radio, televisión, charlas, eventos, y he colaborado en diversos proyectos turísticos.

La vida es el auténtico viaje y lo importante es disfrutar de cada etapa del camino, es por ello por lo que Las sandalias de Ulises es un blog de viajes camino a Ítaca.

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Fernando
Fernando
2 meses antes

Viajar no es imprescindible para empatizar, pero puede favorecerlo, sobre todo cuando se viaja solo y se busca contacto humano. Sin embargo, también puede ser una forma de evitar vínculos más profundos, reduciendo la relación con los demás a algo meramente instrumental.

La clave está en preguntarse: ¿por qué viajo? Según la respuesta, la empatía tendrá más o menos importancia.

En la rutina diaria, donde apenas cambian el entorno social, cultural o geográfico, empatizar puede ser incluso más valioso. Puede convertirse en una forma de enriquecer lo cotidiano, compartiendo incluso el aburrimiento con complicidad y humor.

Empatizar no consiste solo en escuchar y comprender al otro, sino también en despertar su apertura e interés hacia nosotros. En un viaje, esa curiosidad suele surgir de forma más natural, porque tanto el viajero como las personas del lugar se perciben mutuamente como algo nuevo.

En cambio, en un entorno rutinario esa curiosidad no siempre aparece. Por eso hice un experimento en mi propio círculo social: comprobar si los demás se interesaban realmente por mí o si solo respondían porque yo les preguntaba a ellos.

El resultado no me dio una respuesta clara, sino nuevas preguntas sobre mí, sobre ellos y sobre la forma en que nos relacionamos.

Fernando
Fernando
1 mes antes

Hola, Clara:

Muchas gracias por tu respuesta. Coincido contigo en que el viaje nos enfrenta a circunstancias desconocidas que pueden cuestionar nuestros sesgos y obligarnos a mirar de otra manera.

Quizá esa sea una de sus mayores virtudes: no garantiza la empatía, pero crea condiciones especialmente favorables para ejercitarla. En la vida cotidiana también podemos hacerlo, aunque exige un esfuerzo más consciente, porque la familiaridad puede llevarnos a dejar de observar, escuchar y sentir curiosidad por quienes tenemos cerca.

Gracias a ti por abrir este espacio de reflexión.