Un auténtico ritual, así es el café bosnio, como Bosnia Herzegovina misma.
El café bosnio es como Bosnia Herzegovina misma.
Aparentemente similar a otros cafés vecinos, en las distancias cortas dista mucho de serlo.
Bosnia Herzegovina tiene muchos matices, demasiados, como para juzgarlos desde la distancia.
Su café tiene notas amargas como su propia historia, pero es tan cálido como su gente y sus largos días soleados de verano.
Dulce, al gusto, ni muy soso, ni muy empalagoso, unos toques de lengua en el terrón humedecido de café son suficientes para endulzar sin saturar el paladar.
Su café te mantiene alegre y vivo, como sus calles hasta altas horas de la noche.
Pero en lo que más se parece Bosnia Herzegovina a su café es que para percibir su auténtica esencia hay que disfrutarlo con calma.
Moliendo los granos de café, sin cápsulas, sin aditivos, natural, como la propia Bosnia Herzegovina, donde todo aún conserva su sabor, los monasterios y mezquitas producen sus propios zumos, lo árboles frutales salen a cada paso y sus abundantes montañas rebosan un verde intenso.
Y una vez servido, como ritual que es, hay que acariciar suavemente su superficie con el borde de la cuchara, una vuelta delicada es suficiente para que cambie ligeramente de color.
Servirlo en la pequeña taza y sin prisas, degustarlo sorbo a sorbo.
A su ritmo, el de vivir el instante como si fuera el único.
Tomarse un café bosnio con prisa se considera un sacrilegio, lo mismo, te diría yo, que visitar el país deprisa.
Bosnia Herzegovina, como su café, merecen ser bebida a pequeños sorbos y disfrutar de cada instante.

Soy Clara, una viajera emocional e intimista.
Cada viaje es un descubrimiento de una parte de mi, conocer otros lugares y culturas ha sido también una forma de conocerme mejor y crecer como persona. ... y cuando vuelves, ves que todo está igual pero tú ya no eres la misma.
También soy comunicadora de viajes en podcast, radio, televisión, charlas, eventos, y he colaborado en diversos proyectos turísticos.
La vida es el auténtico viaje y lo importante es disfrutar de cada etapa del camino, es por ello por lo que Las sandalias de Ulises es un blog de viajes camino a Ítaca.

