Medjugorje, la Virgen y sus apariciones en Bosnia Herzegovina

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Medjugorje, la Virgen y sus apariciones en Bosnia Herzegovina

 

 

“Clara, tengo algo para ti”

De entre sus delicados dedos de dentista se dejaban ver las cuentas de un rosario.

Atrás habían quedado los tiempos de las catequesis compartidas y de las Jornadas Mundiales de la Juventud, pero algo de todo aquello se había quedado fuertemente impregnado en mi corazón y en mi forma de creer.

El Jubileo de Roma había transformado mi vida para siempre, aunque no quizá de la forma prevista para un encuentro religioso.
Con apenas 16 años, aquella JMJ plantó la semilla de mi indomable espíritu viajero.

 

Abrió la mano y las cuentas de colores unidas entre sí se deslizaron entre sus dedos, en la cruz de madera estaba escrito el nombre de aquel lugar que en ese momento era totalmente desconocido para mi.

 

Ella fue la primera persona que me habló de Medjugorje.

“Tienes que ir, Clara, es indescriptible lo que se siente allí”

 

 

 

 

 

 

Aunque aún iban a pasar un par de años y dos viajes a Bosnia Herzegovina, para que aquello se materializara.
Pero yo eso aún no lo sabía y que me iba a enamorar perdidamente de aquel país, tampoco.

 

Río Neretva a su paso por Mostar

 

 

 

Colgué el rosario en la puerta de la entrada, junto al misbaha de Touba, la Meca de África y el de Medina, la ciudad sagrada donde está enterrado el profeta. Desde que era capaz de recordar, los lugares sagrados ejercían un magnetismo muy potente en mi, tanto, que mis viajes me conducían irremediablemente hacía ellos.

Viajar hacia afuera y también hacia dentro y más allá, también hacerlo hacia el alma.

 

 

Medjugorje, la peregrinación bosnia

 

Confesionarios en múltiples idiomas, con largas colas en cada uno de ellos, grandes explanadas llenas de bancos para escuchar misa, gente rezando en cualquier lugar…
Aquello no solo no me era ajeno, sino que despertó mi espíritu peregrino de juventud.

 

Una parte de mi volvió a conectar con aquello que le resultaba lejano en el tiempo, pero mucho más cercano en emociones.

 

Medjugorje

 

 

 

Una sonrisa se dibujó en mi rostro, vinieron a mi mente recuerdos de Roma, Génova, Toronto, Colonia, Tor Vergata, Taizé, Lisboa o París, entre otros.
Ya no era aquella adolescente que se recorría Roma en calzoncillos de cuadros y un pañuelo atado a la cabeza
o aquella universitaria que pasó la noche a la intemperie en la Plaza de San Pedro para poder estar en el funeral de Juan Pablo II.

 

Todas esas vivencias me habían abierto el alma y también formaban parte de la Clara que era ahora y les estaba muy agradecida.

 

 

 

¿Dónde está Medjugorje?

 

En pleno corazón de la región de Herzegovina, en Bosnia Herzegovina, rodeada de montañas y muy cerca de la frontera con Croacia, se encuentra esta población cuyo nombre era totalmente desconocido hasta los años 80.

 

Hoy Medjugorje recibe millones de peregrinos cristianos de todos los rincones del mundo, pero no solo cristianos.

 

Medjugorje,

 

¿Pero qué sucedió exactamente en Medjugorje?

 

Esra el verano de 1981 y seis jóvenes (Vicka Ivanković, Iván Ivanković, Mirjana Dragićević, Iván Dragićević, Marija Pavlović y Jakov Čolo) aseguraban haber visto a la Virgen María en el monte Podbrdo, cerca de la aldea de Bijakovići, perteneciente a Međugorje.

 

Desde aquel día, los videntes siguieron recibiendo mensajes continuos de la Virgen, algunos diariamente, otros anuales y otros en fechas señaladas.

 

Medjugorje, colina de las apariciones

 

 

Los mensajes que dicen recibir de la virgen giran en torno a la paz, la conversión, la oración, el ayuno y la reconciliación.

El mensaje de la paz se recibe constantemente en esas primeras apariciones.

Unos años más tarde, estallaría la sangrienta guerra de Bosnia Herzegovina.

¿Estaba la Virgen queriendo anunciar lo que iba a ocurrir?

 

Durante la guerra de Bosnia (1992–1995), gran parte de Herzegovina sufrió bombardeos, asedios y destrucción. Mostar y algunas poblaciones no muy lejanas quedaron hechas cenizas.

 

Viejo puente de Mostar destruido

 

 

 

Međugorje, sin embargo, permaneció intacta.

 

Cuentan algunos testimonios, que los proyectiles no impactaban en la población y que muchos aviones acababan desviando su trayectoria.

¿Estaba siendo protegida por la Virgen?

 

Cierta o no, esta supuesta protección ha quedado muy impregnada en la espiritualidad popular.

Otras voces dicen que la razón es que Međugorje no era un punto estratégico militar y que no estaba en la línea del frente.

 

¿Pero qué es la fe sino creer en lo que no se ve?

 

Medjugorje

 

 

 

La colina de las apariciones

 

Sus intensos ojos verdes que se tornaban anaranjados con los rayos del sol, se clavaron en los míos “Clara, no sé si veo lo de subir a la colina de las apariciones”, como dejando a entender que aquello no era para nada sencillo, pero ahí yo no era capaz de imaginar la magnitud de aquello. Pensativo, se acarició suavemente la barba recién arreglada.

 

 

Él conocía los entresijos de Međugorje mejor que nadie, lo que se movía entre bambalinas y lo que era invisible a los ojos, también, como todo y todos, con sus sombras.

 

Y no fue hasta que no estuve a los pies de la colina cuando entendí por completo a qué se refería. Aquello superaba con creces lo que mi mente era capaz de imaginar. Su frase me venía de forma reiterada a la cabeza y ahora sus palabras cobraban todo el sentido para mi.

 

Medjugorje, colina de las apariciones

 

 

 

Las piedras puntiagudas de la colina parecían cuchillas que se zafaban por salir a la superficie. No se venía el final de la colina, pero no podía irme sin ver a la Virgen, o al menos intentar seguir sus pasos.

 

¡Cómo habían llegado los niños hasta allí!, era otra de las preguntas que me iba haciendo mientras prácticamente iba escalando para subir, y cómo lograban subir tan ligeros gentes de todas edades y condiciones, era la segunda más recurrente que venía a mi mente. Pero solo bastaba pararse unos minutos para obtener las respuestas, de niños a ancianos de muy distintas nacionalidades, tonos de piel y hasta religiones.

 

“¡En 10 minutos estás arriba!” Los que bajaban iban dando indicaciones.

 

Medjugorje, colina de las apariciones

 

 

Estando tan cerca no me podía detener a mitad de la colina. Cómo bajarla, sería otro tema, pero ya pensaría en ello más adelante, ese era el problema de la Clara del futuro, ahora el objetivo estaba demasiado cercano como para no centrarse en ello.

 

Tras unos árboles la vi, alrededor de su figura, unas pocas personas sentadas, arrodilladas y de pie, rezaban.

 

En lo alto de la colina se respiraba mucha paz, la misma que irradiaba la imagen blanca y pulcra de la virgen que allí se encontraba.

 

Me tomé unos minutos. Había mucho que agradecer.

 

la Virgen de Medjugorje

 

 

Era momento ya de volver al mundo más terrenal.

 

Volví a recordar sus palabras, si la subida no era apta para todo el mundo, la bajada, aún lo era menos.

 

Pero qué cierto es aquello de que la fe mueve (y hace escalar) montañas. Aquel camino tortuoso era un ir y venir de gente rezando el rosario y subiendo con una ligereza que para sí quisieran muchos que se hacen llamar deportistas.

 

Medjugorje, colina de las apariciones

 

 

La subida había sido mucho más sencilla de coordinar, teniendo en cuenta que además me esperaban y no podía recrearme mucho en la bajada, hubiera sido deseable hacerlo a menor velocidad de la que lo estaba haciendo.

 

A los pies de la escarpada colina, las imágenes de la Virgen se contaban por docenas, las tiendas estaban repletas de ellas, en todas las formas y tamaños, y también de rosarios de colores, cuyas cuentas se movían acariciadas por el viento.

 

¿Por el viento? ¿eso crees?

 

 

 

 

 

 

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Medjugorje, la Virgen y sus apariciones en Bosnia Herzegovina |Octubre 2025 | Las sandalias de Ulises

 

 

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Soy Clara, una viajera emocional e intimista.

Cada viaje es un descubrimiento de una parte de mi, conocer otros lugares y culturas ha sido también una forma de conocerme mejor y crecer como persona. ... y cuando vuelves, ves que todo está igual pero tú ya no eres la misma.

También soy comunicadora de viajes en podcast, radio, televisión, charlas, eventos, y he colaborado en diversos proyectos turísticos.

La vida es el auténtico viaje y lo importante es disfrutar de cada etapa del camino, es por ello por lo que Las sandalias de Ulises es un blog de viajes camino a Ítaca.

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Lupe Navarro
Lupe Navarro
9 meses antes

Me alegro tantísimo que te haya llegado al corazón. Yo toqué un poquito de cielo allí. Y fue solo el principio… Vas a ayudar a transformar la vida de muchas personas con tus viajes a Medjugorje. A mí me encantaría volver.