Un verano bajo las estrellas

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Un verano bajo las estrellas

 

 

¿Has visto que bonito está el cielo esta noche? Las estrellas brillan con tanta intensidad que soy capaz de ver a Cefeo junto a Casiopea y a su hija Andrómeda con total claridad. A 49 años luz de distancia Alderamin es solo uno de tantos ejemplos de nuestra insignificancia en el universo.

 

El sol se ha ido escondiendo poco a poco entre las montañas tiñendo el cielo de azules anaranjados hasta que la oscuridad lo ha cubierto todo por completo con su manto.

 

Dicen que no hay nada como ver un atardecer en Santorini, no te negaré que aquel crepúsculo en Oia me pareció precioso y en la soledad del invierno más aún, pero cada ocaso es único. El sol se pone cada tarde para volver a salir a la mañana siguiente, renace una y otra vez para obsequiarnos con un nuevo día, no hay mayor presente que ese. Pero mientras su luz se hace esperar la oscuridad de la noche nos regala un espectacular cielo estrellado.

 

Mis ojos ya se han acostumbrado a las tinieblas, no hay ni una sola nube en el cielo, el mismo firmamento que estarás viendo tú esta noche.

 

Tendré que esperar a otro año para volver a ver las estrellas desde el hemisferio sur. Ya me has oído decir en muchas ocasiones que no hay un cielo estrellado como el del Outback australiano, junto al mágico Uluru, el origen del universo para los aborígenes del que emana una espiritualidad única. Que lejos parece quedar aquello hoy, en las antípodas del tiempo y del espacio, tan lejos ya como otras tantas cosas. Cómo pasa el tiempo y la de cosas que pasan con él, ¿verdad?, la vida sin ir más lejos.

 

Las estrellas de hoy son las de siempre, las de cada noche… ¿recuerdas la última vez que te detuviste a contemplar el cielo que nos cobija? Aunque con cada amanecer se presenta ante nosotros un folio en blanco, este verano parece ser el de las primeras veces, como cuando éramos niños y todo era tan único como valioso. Ingenuos los adultos que pensamos que ya tendremos tiempo de disfrutar de las estrellas, que siempre estarán ahí, hasta que un día sin previo aviso dejan de estarlo ahora sí para siempre, como las cosas más importantes de la vida.

 

Me pongo la chaqueta, aún en pleno verano la brisa del mar me eriza la piel, como otras muchas experiencias. Que sensación tan placentera, dejar caer mi cuerpo suavemente sobre la arena, notar como sus suaves y finos granos se deslizan y corren por mi piel, y mirar al cielo, en la total oscuridad y en el más absoluto silencio. Sobre la arena de siempre, bajo el cielo estrellado de siempre, pero que esta noche aún sin el neowise brilla de forma especial o quizá sea solo mi percepción. No siempre somos capaces de ver lo que tenemos delante, en ocasiones es necesario apagar primero las luces que nos ciegan.

 

¿La ves? ¡Es una estrella fugaz! ¡Pide un deseo!

 

 

 

 

Un verano bajo las estrellas | Julio 2020 | Las sandalias de Ulises

 

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Soy Clara, una viajera emocional e intimista.

Cada viaje es un descubrimiento de una parte de mi, conocer otros lugares y culturas ha sido también una forma de conocerme mejor y crecer como persona. ... y cuando vuelves, ves que todo está igual pero tú ya no eres la misma.

También soy comunicadora de viajes en podcast, radio, televisión, charlas, eventos, y he colaborado en diversos proyectos turísticos.

La vida es el auténtico viaje y lo importante es disfrutar de cada etapa del camino, es por ello por lo que Las sandalias de Ulises es un blog de viajes camino a Ítaca.

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pedro
pedro
3 años antes

Clara, un relato muy bonito y lleno de sentimiento, aparte de muy de “actualidad” ahora que se acercan las Perseidas.
Yo también participo en el concurso de Zenda, pero con un estilo un tanto distinto. Suerte.
https://elpedrete2.blogspot.com/2020/07/zenda-carretera-y-manta.html