Kumzari, el idioma secreto del estrecho de Ormuz
Justo donde está mi dedo”, el capitán se agachó para sentarse a mi lado.
“Ahí junto al árbol, ¿la ves?”
Seguí su dedo hasta el horizonte lejano, el dhow se movía ahora lentamente por entre los fiordos de Musandam.
-“¡La veo! ¡La veo! ¡Veo la cabra!”
El capitán del dhow soltó una carcajada, aunque lo cierto es que no había dejado de sonreír desde que habíamos subido al barco. La simpatía era una característica innata en los omaníes, abiertos, amables y simpáticos, siempre tenían dibujada una sonrisa imborrable en su rostro.

“Los omaníes tienen vista de halcón”, se escuchó a lo lejos. Era Syed, cuya figura redondeada contrastaba con la constitución atlética y delgada del capitán y sus ayudantes.
Syed era de Pakistán, llevaba 10 años viviendo y trabajando en Musandam y tras 15 años viviendo en Dubai, aquel rinconcito de Omán le parecía el paraíso, y es que verdaderamente lo era.
“No me dejan practicar árabe“, prosiguió Syed a modo de lamento, “porque el capitán también habla urdu, mi idioma materno, además de inglés, árabe y kumzari”.
“¿Eres de Kumzar?!” Le pregunté con una mezcla entre alegría y sorpresa. El capitán afirmó con su gran sonrisa.
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La península de Musandam, en Omán
No podía despegar mis ojos de la ventanilla del avión, las vistas desde el aire eran fascinantes, las altas montañas de Musandam descendían hacia el mar en forma de abruptos acantilados. Por fin me podría adentrar en esta región tan especial de Omán, pero ahí aún no era consciente de cuanto me iba a conquistar aquel lugar.

Situada al sur del Estrecho de Ormuz entre el Golfo Pérsico y el Mar de Omán, entre formaciones rocosas y fiordos, la península de Musandam, se encuentra en una de las rutas marítimas internacionales más estratégicas del mundo.
Por el estrecho de Ormuz pasa un tercio del gas natural licuado del mundo y aproximadamente un cuarto del consumo total mundial de petróleo.
El 90% del petróleo del Golfo Pérsico llega al resto de países del mundo a través de este estrecho que es geopolíticamente clave.

Su estratégico enclave y su aislamiento territorial han contribuido a conservar muchas de sus tradiciones y con ellas también algunos de sus secretos.

Esperando la llamada
Sonó mi teléfono omaní, al otro lado de la línea, una voz amable tras la que, como ya era costumbre, también se intuía una gran sonrisa, me confirmaba que finalmente podría hablar con ella.
Miraba impaciente el móvil esperando su mensaje, era mi último día en Omán, expiraba mi visado y esa misma tarde debía salir del país hacia Emiratos, donde como en un viaje espacio-tiempo me adentraría en un mundo totalmente distinto.

Se encendió la pantalla de mi teléfono, un mensaje, era ella, Makiyah me iba a abrir la cultura de la pequeña y apasionante población de Kumzar y de sus labios iba a conocer los sonidos y palabras de un idioma único en el mundo, de un tesoro lingüístico en peligro de extinción.
Por primera vez podría escuchar hablar Kumzari, el idioma secreto del estrecho de Ormuz.
Kumzar, el pueblo más aislado de Omán
En el confín más septentrional de Omán, entre altas montañas que custodian secretos milenarios, se encuentra Kumzar, un remoto asentamiento que parece habitar fuera del tiempo.
Solo el mar permite la entrada a Kumzar, ya que las montañas que lo rodean y porqué no decirlo, custodian, son demasiado altas y empinadas para poder atravesarlas con medios de transporte terrestres.

Solo pequeñas embarcaciones surcan las aguas del Golfo de Omán conectando a Kumzar con Khasab, la capital de Musandam. En una lancha rápida, el trayecto dura unos 45 minutos; en un barco motorizado, el viaje puede llegar a extenderse hasta dos horas, aunque no es fácil encontrar una embarcación y no todo el mundo tiene permitido el acceso a esta población.

La vida aquí es un delicado equilibrio entre tradición y supervivencia. En las montañas circundantes habitan beduinos que miran al horizonte con la serenidad que otorga el tiempo, mientras que los árabes del mar que pueblan la costa se dedican desde hace siglos a faenas que los unen indisolublemente al mar.
Durante el verano, cuando el calor alcanza extremos insoportables, Kumzar queda desierto por completo, los habitantes abandonan temporalmente su enclave para refugiarse en los oasis de palmeras datileras en Khasab. Allí, se encargan de la cosecha de esta fruta tan preciada en Arabia.

Idioma Kumzari, un mapa lingüístico único
Makiyah apareció acompañada de su marido, también de Kumzar, amables y encantadores ambos, formaban un equipo envidiable.
Todas las mujeres omaníes que había conocido hasta el momento eran dinámicas, con iniciativa, llenas de energía, y con una gran capacidad de resolución, en todas las facetas de su vida. Sus miradas transmitían además una vitalidad contagiosa.
Y Makiyah no era ni mucho menos la excepción. Ella lidera la creación de un diccionario para recoger las palabras y expresiones del kumzari, acompañado de una colección de cuentos folclóricos que buscaban capturar el alma de esta lengua única.

El kumzari, tenía muchas particularidades, para empezar, era un idioma no escrito, fluyendo boca a boca a lo largo del tiempo como un río de palabras que mezclaba las huellas de varias culturas y épocas. En una región donde la alfabetización se desarrolla a través del árabe estándar moderno, el kumzari subsistía como un testimonio vivo de la diversidad lingüística y también de la historia.
Este idioma es una amalgama de voces: el kumzari combina persa, árabe, baluchi, urdu, portugués e incluso inglés, aunque en su esencia predomina la influencia del persa antiguo y el árabe. Las palabras persas que lo conforman son arcaicas, ecos de un pasado lejano inteligible hoy para los hablantes del persa moderno.

Genéticamente, está vinculado tanto a las familias lingüísticas indoeuropeas como a las semíticas, lo que lo convierte en un idioma mixto, tejido con hilos etimológicos de ambos linajes ancestrales coloridamente adornado por palabras de los navegantes portugueses, ingleses e indios que acudían a Kumzar en busca del agua dulce que emanaba de su pozo.
Un mapa lingüístico en todos los sentidos que se encontraba en riesgo de desaparecer para siempre y con él desvanecerse su fascinante historia.
Un idioma en peligro de desaparecer
¿Qué ocurre cuando un idioma desaparece?
Mientras conversaba con Makiyah sobre todo ello me venían a la mente tantas cosas, que difícil se hace la lucha de David contra Goliat, la resistencia no siempre es suficiente para conservar una lengua. Los avances, la tecnología y los movimientos poblaciones lo acaban engullendo todo a su paso, costumbres, tradiciones y hasta lenguas y formas de expresarse, uniformándonos a todos cada vez más.

El kumzari se enfrenta a un destino incierto. Su pequeña comunidad de hablantes, la ausencia de un sistema escrito y el avance del árabe en ámbitos cotidianos, lo sitúan en una posición muy vulnerable. La UNESCO lo ha clasificado como “gravemente en peligro”, y el Proyecto de Lenguas en Peligro de Extinción de Google lo considera al borde de la desaparición. Por su parte, el Ethnologue lo cataloga en la categoría de “desgaste lingüístico severo”.
Sin embargo, hay señales de esperanza y ese mismo deseo transmitía Makiyah. La ubicación aislada de Kumzar ofrecía cierta protección frente a influencias externas, además del fuerte orgullo que los hablantes mantienen por su identidad lingüística. Esta conexión emocional con el idioma no solo fomenta su transmisión intergeneracional, sino que también subraya el deseo de preservar su legado.

A lo largo de más de mil años, el kumzari ha resistido la presión de lenguas dominantes, sobreviviendo como en una isla en un entorno mayoritariamente árabe. Esa misma historia de resiliencia es la que deja entrever que, aunque frágil, esta lengua podría seguir escuchándose de la boca también de las generaciones más jóvenes en las montañosas costas de Omán. Y como era el caso de Makiyah, su marido y sus hijos, también se escuchaba ya fuera de los dominios de Kumzar, por las calles de Khasab.

Diccionario de Kumzari, una recopilación histórica
El trabajo e ímpetu de personas como Makiyah estaba siendo fundamental para proteger y conservar el kumzari.
Ella colaboraba en la elaboración de un diccionario, aunque sería más bien una enciclopedia, que recopila todas las palabras del Kumzari y las agrupa por temáticas.

Tradiciones de Kumzar, historia viva de un pueblo único
Aquella conversación a tres se estaba convirtiendo en un regalo que jamás imaginé tener.
La complicidad y el respeto mutuo que se tenían Makiyah y su marido, me generaban profunda admiración, aunque era común en los matrimonios omaníes, no dejaba de llamarme la atención porque por desgracia no lo veía tanto en España.
Ambos habían nacido en Kumzar y aunque ahora vivían en Khasab querían seguir transmitiéndole a sus hijos su riqueza cultural y enseñarles también el idioma de sus antepasados.
Ambos relataban de forma apasionada los recuerdos de momentos vividos en su localidad natal, algunos tan especiales como su propia boda, aún cargada de notas tradicionales y de los rituales ancestrales de la cultura kumzari.

No sé lo que hubiera dado por poder disfrutar de una boda kumzari, pero ellos me estaban permitiendo vivir la suya a través de sus propios recuerdos.
Estas tradiciones también se habían visto afectadas por el paso del tiempo, la llamada modernización se llevaba consigo también muchos rituales y formas tradicionales de hacer las cosas.
Antes las bodas en Kumzar duraban prácticamente una semana, repleta de bailes tradicionales, ropas que se perfumaban durante días y otras tan curiosas como que los hombres debían romper en la orilla del mar un huevo fresco con el pie, ser bañado en la calle vestido y tener una fiesta de henna que en muchas otras regiones solo disfrutan las mujeres.

Podía ver en el brillo intenso de sus ojos como se agolpaban en sus mentes los recuerdos. Sus palabras apasionadas permitían a mi imaginación dibujar las imágenes en forma de película.
Pero las tradiciones kumzaríes no acababan solo en las bodas, también había otras celebraciones muy importantes como la fiesta de la silla. Esta fiesta tiene lugar cuando el bebé ya puede sentarse, este paso se celebra con una fiesta que el pequeño comparte con su tía materna, otra de las protagonistas de esta celebración, que da vueltas al pequeño en la silla.
Me imaginaba celebrando este ritual con mis sobrinos y no me podía parecer más bonito.

Sus palabras me estaban permitiendo visualizar cada palmo de la pequeña y aislada población, desde las fiestas más importantes hasta los detalles más mundanos.
“Cuando no había baños” -intervino él- “Kumzar se dividía en dos áreas, los hombres iban al mar y las mujeres a la montaña. Ahora ya no es necesario.” Concluyó riéndose.
El territorio de Kumzar estaba limitado físicamente por el mar y la montaña, aquello les dificultaba crecer y en sus tiempos incluso enterrar a los muertos, cosa que se hacía en el jardín de las casas, antes de habilitar un espacio propio para el cementerio.

Pero esa limitación territorial había hecho del kumzari un idioma muy rico en metáforas y matices, tanto, que había más de cien formas distintas de nombrar a algunos peces, al azul del mar, a las rocas de las montañas, al viento, a las lluvias y a todo lo que les rodeaba.
Dicen que en la lengua de los inuits hay tantas tonalidades de blancos como formas de llamarlos, en Kumzar, el mar era muy rico en peces pero su idioma lo hacía más aún.

El pozo de Kumzar había saciado la sed de marineros de mil y un rincones del mundo a lo largo de los siglos, este intercambio humano, comercial y lingüístico, había creado un patrimonio de valor incalculable, el kumzari, un idioma único en el mundo, del que ahora, como aquellos navegantes portugueses, de alguna forma yo también me sentía parte.

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Kumzari, el idioma secreto del estrecho de Ormuz | Junio 2025 | Las sandalias de Ulises
Soy Clara, una viajera emocional e intimista.
Cada viaje es un descubrimiento de una parte de mi, conocer otros lugares y culturas ha sido también una forma de conocerme mejor y crecer como persona. ... y cuando vuelves, ves que todo está igual pero tú ya no eres la misma.
También soy comunicadora de viajes en podcast, radio, televisión, charlas, eventos, y he colaborado en diversos proyectos turísticos.
La vida es el auténtico viaje y lo importante es disfrutar de cada etapa del camino, es por ello por lo que Las sandalias de Ulises es un blog de viajes camino a Ítaca.

