Parkhotel 4* de Graz, alma, esencia e historia viva de la ciudad
Tras cruzar las puertas giratorias de cristal percibí que aquel hotel no era como los demás en los que había estado.
Transmitía historia, del mismo modo que lujo y familiaridad, ya desde la misma entrada, pero ahí aún no sabía que yo también acabaría siendo parte de su fascinante historia.

Frente al gran mostrador de madera de la recepción había fotografías antiguas, títulos y certificados enmarcados, cuyo contenido en alemán no entendía.
Pero tras aquella conversación con Philipp Florian, el director del Parkhotel 4* de Graz y la cuarta generación Florian en su dirección, todo cobraría sentido. Desde aquel momento, durante el resto de mi estancia en el hotel, ya no volvería a mirar esa pared con los mismos ojos. No fue necesario saber leer cada palabra de lo que allí estaba escrito para entender lo que significaba aquello.
Y por ese mismo motivo, él los tenía ahí, para tenerlo presente cada día.
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El mejor boutique hotel de Graz
Tras hacer el check in, la encantadora recepcionista me detalló donde encontraría el desayuno a la mañana siguiente. Un comedor, que por las noches alojaba el restaurante Florian, espacioso a la par que recogido y acogedor, en el que dado el tamaño boutique del Parkhotel 4* Superior no había que luchar por conseguir una mesa. Y también me indicó la ubicación del gimnasio, de la sauna y de la piscina. ¡Piscina! ¿había dicho piscina? ¡Qué maravilla! y no era pequeña precisamente.
El ascensor de cristal con vistas al frondoso jardín exterior me condujo hasta el primer piso, donde estaba mi habitación, una de las 68 habitaciones que tenía el Parkhotel. Me detuve frente a la puerta, allí no había ningún lugar para acercar la tarjeta, intenté abrirla y para mi sorpresa, ¡la habitación tenía dos puertas! La primera, más antigua y sin ranuras para llaves permitía conservar la estética clásica del pasillo que estaba totalmente cubierto por una elegante alfombra rojiza con motivos y cenefas, y la segunda puerta era ya la que daba acceso a la habitación.

Allí no había ni candados con clave, ni códigos de acceso, ni máquinas de check in, ¿cuándo habían empezado los alojamientos a deshumanizarse? ¿En qué momento habíamos dejado de ser personas para convertirnos en números de pernoctaciones?
Para Philipp Florian hay cosas insustituibles, la IA no podrá reemplazar jamás la sonrisa de un empleado feliz, esa calidez humana que hace sentir a los huéspedes como en casa, ese era su principal objetivo. Y así era exactamente como me sentía yo en esos momentos.
Habitaciones con historia
La habitación era ancha y espaciosa, una cama grande, en la que el servicio de limpieza había dejado perfectamente colocadas dos pequeñas chocolatinas a modo de dulce bienvenida. Coronaba la cama un cabezal verde oscuro a juego con los sillones y las mesas de la habitación, una de trabajo y otra redonda a modo de pequeño salón. Aquello era prácticamente una suite, todo para mi sola, que placer y que paz me daba alojarme en un hotel así.

Si sus paredes pudieran hablar, cuantas historias nos contarían. Por allí habían pasado jefes de estado de todo el mundo, presidentes de Austria, premios Nobel, estrellas del cine, de la televisión y de la música. Y ahora, yo también era parte de su historia.
Sentada en el cómodo sillón, le dí un mordisco a la chocolatina, el dulce no era el único detalle distinto. La habitación no tenía minibar, como medida para reducir el consumo eléctrico innecesario, del mismo modo que los amenities del baño, que no eran pequeñas botellas de un solo uso, sino grandes y elegantes botellas rellenables con dosificador.

¿Para que tener un minibar, pudiendo tener un Bar?
Para Philipp la sostenibilidad son pequeños pasos y cambios de mentalidad que hay que hacer junto con los huéspedes. Una reeducación que solo es posible hacer en ambas direcciones. Philipp Florian, es el director del hotel, pero también es un habitante más de Graz, cercano y comprometido con su ciudad y con su comunidad, por eso, según él, el turismo no puede desarrollarse y evolucionar sin el consenso ciudadano. Solo hay un camino posible y ese es, entre todos elegir un modelo integrador y asumible.
En el interior del armario, en el lugar que ocuparía el minibar, había un gran corazón de madera adosado a la pared. ¿Qué podía significar aquello?
Sentada en los cómodos sillones aterciopelados del bar del hotel, con el piano de cola al fondo y la gente hablando en pequeños grupos en las mesas y en la gran barra en forma de U, lo entendería.

El bar lounge del Parkhotel 4* era un lugar en el que encontrarse y socializar, no solo los huéspedes del hotel, también los habitantes de Graz, tanto el bar como el restaurante los acogía a todos de forma integradora, formaban parte de la vida de la ciudad de Graz.

Un hotel con más de 150 años de historia
Junto a la recepción, presidiendo una zona de estar, colgados de una pared totalmente forrada de madera había dos grandes retratos, eran los de August y Maria Florian, los fundadores del Parkhotel 4* de Graz y los bisabuelos de Philipp.

En el lugar en el que hoy está el hotel ya había en el Siglo XVI una posada, su ubicación, en otros tiempos cerca de la entrada de la ciudad, era perfecta para atraer a los huéspedes. Con el tiempo aquella posada se convirtió en un hotel, el cual en 1934 fue comprado por August y Maria que lo rebautizaron como Parkhotel, por su ubicación próxima a tres parques de Graz, el Meran Park, el Graz Stadpark y el Lessing Park.
El hotel había ido pasando de padres a hijos adaptándose a los tiempos pero sin perder nunca su esencia de hotel de lujo familiar. Atrayendo los Florian durante casi 100 años al tipo de clientela que busca y sabe valorar lo que el hotel ofrece, lujo clásico, calor humano y cercanía. El cuidado de cada detalle, tanto el humano como el ambiental.

Philipp tenía clarísimo que los negocios familiares son clave para mantener la autenticidad de un lugar, para que las ciudades no acaben convirtiéndose en escenarios donde no hay cabida para sus habitantes. Graz era su ciudad, había sido la de sus bisabuelos y abuelos y era también la de sus hijos, hoy aún niños, que como él hiciera, disfrutaban estando en el hotel y teniendo contacto con los huéspedes.
Tenía muchas preguntas que hacerle a Philipp Florian, el hotel respiraba historia por los cuatro costados, pero quería escuchar sus vivencias en primera persona.
Philipp no perdía la sonrisa en ningún momento, amable y simpático, disfrutaba mezclándose con los huéspedes del hotel y entablando conversación con ellos. Siempre cercano, no era raro verlo por el bar, las salas de estar o la propia recepción, dando la bienvenida a los huéspedes.

– “Y si tu bisabuelo August estuviera ahora sentado aquí frente a ti, ¿qué le dirías?”
Mi pregunta le cogió por sorpresa. Sus vivos ojos comenzaron a mirar hacia dentro, buscando las respuestas en el interior de su alma. Tras una breve pausa abrió por completo su corazón.
– “Me gustaría decirle tantas cosas, primero tener la oportunidad de hablar con él, ya que nunca lo llegué a conocer, ¿sabes? Mi bisabuela murió con 98 años, pero el bisabuelo August murió antes de que yo naciera.” – Hizo una pausa volviendo los ojos hacia mí. – “Espero que estuvieran orgullosos de lo que es el hotel ahora y que sintieran que no ha perdido su esencia, que he sabido mantener el alma del hotel que ellos con tanto cariño y esfuerzo sacaron adelante.”

Philipp estaba visiblemente emocionado, el Parkhotel era para él más que un negocio, era parte de su vida y lo había sido para su familia durante cuatro generaciones.
-”Mi bisabuela fue una mujer muy fuerte.” – prosiguió – “Ella fue la primera mujer de la región de Estiria en sacarse el carnet de conducir. Es muy importante no olvidar de dónde vienes y por eso su licencia de conducir y todo lo que es importante en la historia del hotel por todo lo que simboliza, está enmarcado en la entrada principal del hotel, frente a la recepción, para verlo cada día.”

– “Mis bisabuelos vivieron tiempos muy difíciles. Cada generación tiene sus desafíos, pero los suyos fueron realmente duros.” – Concluyó Philipp.
Se escuchaba el murmullo de las otras mesas, que ajenas totalmente a nuestra conversación, tenían las suyas propias. Aquel bar invitaba a compartir espacios, pero también a disfrutar de la privacidad.
Los bisabuelos de Philipp Florian y fundadores del Parkhotel 4*, eran panaderos antes de comprar el hotel, pero su bisabuelo August nunca dejaría de serlo. María pasó a encargarse del hotel mientras él seguía sacando adelante el horno.
– “Me encantaría poder hablar con ellos sobre la guerra, de esta parte tan oscura de nuestra historia. Aún en los momentos más duros de la II Guerra Mundial, mi bisabuelo August nunca dejó de hacer pan para alimentar a los vecinos de Graz. Nunca pude, ni podré, hablar con ellos de todo esto, pero me consuelo con saber todo lo que hicieron por ayudar a la gente en aquellos momentos tan complicados.”
Su ojos transmitían una sincera emoción que salía desde lo más profundo.

Graz, presente y futuro del turismo
Era mi segunda vez en Graz, la joya secreta de Austria, pero esta vez estaba conociendo la ciudad mucho más en profundidad, a través de sus personas, aquellas que hacen que esta ciudad austriaca sea lo encantadora que es. Los que le otorgan alma y vida y nos permiten a los visitantes sentirla de verdad, formar parte de ella, adentrarnos y dejar que nos cale y nos enamore.
Las ciudades no son sus monumentos y su arquitectura, que en Graz es una fusión muy especial, los lugares son la gente que los habita.

Solo aplicando la filosofía de Graz podremos impedir que los lugares se conviertan en escenarios de cartón piedra en los que el único objetivo sea posar para obtener la fotografía perfecta. Si las ciudades no son humanas y locales, su esencia y su alma desaparecerá para siempre de forma irrecuperable.
Conocer Graz, la ciudad más sostenible de Europa, tan en profundidad me ha dado la esperanza de que estamos a tiempo, me ha hecho ver que hay sistemas que funcionan y esos son los que piensan en sus comunidades, en el bienestar de sus vecinos y en que solo hay un camino posible para el desarrollo y la evolución del turismo y ese es no buscar atraer a más viajeros, sino a mejores, a los que sepan apreciar y valorar lo que el lugar ofrece. Los que buscan disfrutar con calma de la autenticidad.

Graz, un viaje a nuestra esencia
Y aquella noche, después de la conversación con Philipp, volví a soñar con él. Se me volvía a repetir un sueño que durante mucho tiempo fue recurrente, pero que hacía mucho que no me sucedía. Durante una temporada de mi vida, casi cada semana, mi abuelo se me aparecía en sueños. Él estaba allí presente, sin mediar demasiadas palabras y con su alegre y tranquilizadora sonrisa.
Había tenido que volver a Graz de nuevo, para volver a verlo, curioso, él que en vida no había estado nunca en Austria. Tampoco sé si se lo había planteado alguna vez, dado lo duro y exigente de su trabajo, imagino que no, nunca pudimos hablar de ello, y como Philipp, tampoco de la guerra, yo tenía apenas nueve años cuando él murió.
Pero estoy segura de que aquel hotel tan familiar en el que te hacían sentir como en casa y estar en la ciudad en la que los tomates sabían y olían a tomates y el pan sabía y olía a pan, tenía mucho que ver. No sin motivo, los olores más auténticos me recordaban a mi infancia y por lo tanto, también a él.

Los huertos en verano habían sido mi patio de juegos del mismo modo que el Parkhotel había sido el de Philipp Florian. Su carácter abierto y hospitalario era testimonio de aquella infancia rodeado de gente y caras nuevas casi cada día.
Cuántos regalos nos habían hecho nuestros antepasados.
El Parkhotel, más que lujo superior
El Parkhotel 4* no era un hotel para todo el mundo y eso le hacía mantener su encanto, los huéspedes encontraban en el hotel lo que verdaderamente estaban buscando, del mismo modo que la ciudad de Graz.
Al hacer el check out me despedí con una gran sonrisa de la recepcionista, pero también de los retratos de August y Maria, me llevaba yo también una parte de ellos conmigo.
Si sus bisabuelos pudieran verlo, estoy segura de que estarían muy orgullosos de lo que Philipp Florian ha hecho con el Parkhotel 4*. Aunque estoy segura de que de alguna forma lo hacen, aunque sea en sus sueños.

Este artículo ha sido escrito como resultado de mis vivencias y conversaciones con los distintos habitantesde Graz, en el blogtrip Graz Travel Deeper en colaboración con Graz Tourism
Las sandalias de Ulises tiene el pleno control editorial del contenido publicado en este sitio. El contenido de este artículo está escrito al 100% por Clara Estrems.
El Parkhotel de Graz, alma, esencia e historia viva de la ciudad | Julio 2024 | Las sandalias de Ulises
Soy Clara, una viajera emocional e intimista.
Cada viaje es un descubrimiento de una parte de mi, conocer otros lugares y culturas ha sido también una forma de conocerme mejor y crecer como persona. ... y cuando vuelves, ves que todo está igual pero tú ya no eres la misma.
También soy comunicadora de viajes en podcast, radio, televisión, charlas, eventos, y he colaborado en diversos proyectos turísticos.
La vida es el auténtico viaje y lo importante es disfrutar de cada etapa del camino, es por ello por lo que Las sandalias de Ulises es un blog de viajes camino a Ítaca.

