Qué ver en Fez, otra mirada a la medina más grande del mundo
– “¿Cómo puede ser que no te acuerdes del nombre de tu Riad?”, se le escapó una carcajada.
– “Me sé el camino, que teniendo en cuenta como es la Medina, ya es bastante.“ Le contesté en tono de humor.
– “Espera y te acompaño“, intentaba contener la risa mientras cerraba la puerta de su Riad.
-“¿De qué te ríes?” Le pregunté ya contagiada yo también por la suya.
– “Qué sería de la vida si no nos la tomáramos con humor. ¿No crees?“
No tenía nada que rebatirle, no había verdad más absoluta.
Después de comernos nuestros respectivos bocadillos, tomar un té y chocar nuestros puños a modo de despedida como si nos conociéramos de toda la vida, el silencio y la oscuridad se fueron apoderando poco a poco de las estrechas calles de la Medina de Fez.
Hoy te hablamos de...
Contrastes de Marruecos
Fez se había convertido en una asignatura pendiente, después de haber visitado Casablanca, Essaouira, Marrakech, Agadir, Tánger, Tetuán y la ruta de las mil Kasbash, el deseo por conocer Fez, la capital religiosa y cultural de Marruecos, era ya irrefrenable, ¡tenía que conocerla!

Mi amor y fascinación por Marruecos no había hecho más que crecer con cada viaje al país. El reino Alauita es uno de los destinos más completos que existen, bañado por el océano Atlántico y por el mar Mediterráneo nos regala playas infinitas de arena dorada. Es mundialmente conocido por su impresionante desierto de dunas doradas, pero también tiene imponentes montañas, donde es posible hacer trekking, escalada e incluso esquiar.
Entre sus paisajes encontramos preciosas cascadas, cañones kilométricos y verdes oasis de palmeras .
Tiene preciosas ciudades a cada cual con su propia personalidad, plazas llenas de vida y alegría a todas horas del día, laberínticos zocos y espectaculares palacios.
Gente amable, cálida y acogedora y una gastronomía que es para mi de las mejores del mundo.

Resumirlo todo a Marrakech, aunque es una ciudad interesantísima, es también un gran crimen.
¿Que hacía de Fez una ciudad tan interesante ?
Qué ver en Fez, la capital religiosa y cultural de Marruecos
Fez se divide principalmente en tres zonas, Fes El-Bali la zona antigua dentro de las murallas, Fes El-Jdid la zona nueva donde se encuentra el barrio judío, y la Ville Nouvelle (la Ciudad Nueva) y la zona más grande y moderna.
Medina de Fez el-Bali:
La Medina de Fez, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, está considerada la medina más grande del mundo y la mejor preservada del mundo árabe.

Este laberinto de 9000 estrechas callejuelas, zocos bulliciosos y joyas históricas, es totalmente peatonal, coches y motos tienen el acceso prohibido de puertas para adentro y el transporte de mercancías se realiza exclusivamente en burros o carruaje.
Es un placer perderse por sus callejuelas sin rumbo (porque sí, lo raro es no perderse, hay que asumirlo, aunque el GPS ayuda bastante) sin necesidad de ir esquivando motos como sucede en otras ciudades.

Fez y la Universidad más antigua del mundo
“No sé si lo sabes”, me dijo mirándome con sus brillantes ojos marrones de largas pestañas y su carismática sonrisa, “La Universidad más antigua del mundo está en Fez”.
Y allí estaba yo, frente a su puerta, estaba ante la Universidad más antigua del mundo que sigue en funcionamiento y lo que podían ver mis ojos desde la puerta era espectacular.

Originalmente nació como una madrasa para los estudios religiosos, siendo la primera institución de estudios superiores del mundo. Actualmente, sigue en funcionamiento como Universidad .
La Universidad de Al Qarawiyyin fue fundada por una mujer, Fátima al-Fihri, emigrante de Kairuán (actual Túnez) y fue financiada por los fondos privados suyos y de su hermana Mariam.

Un viaje en el tiempo a Kairuan, Túnez
Mi mente viajó esta vez hasta Túnez, en mi visita tan breve como intensa al país, este me había enamorado por completo, pero había un lugar con el que había conectado especialmente dada su espiritualidad y ese era Kairuan.
El ambiente en la ciudad sagrada de Túnez era festivo aquel día, era el Eid, el fin del Ramadán y la gente lo celebraba en familia.

La mezquita del siglo VII me dejó absolutamente fascinada, entrar allí dentro fue como hacer un viaje en el tiempo y también en el espacio.
La espiritualidad que se respira en las mezquitas me conmueve y me cala. La presencia de Dios se me hace mucho más intensa en los templos, más allá de en las iglesias, la encuentro también en cada una de las mezquitas y poder vivir allí el ambiente festivo del fin del Ramadán me parecía todo un regalo.

Mi cuerpo seguía en Fez y después de aquel fugaz viaje a Kairuan, ahora mi mente también volvía a estarlo.
Mezquita Al Karaouine de Fez
Muy cerca de la preciosa Universidad estaba la mezquita Karaouine, la segunda más grande de Marruecos después de la mezquita de Casablanca y posiblemente el lugar más sagrado de Fez.
Esta vez no podría entrar, los no musulmanes no tienen permitido acceder a su interior, me conformaría con verla por fuera y quizá algún día poder acceder a su biblioteca, una de las más antiguas del mundo.

Fez crisol de culturas
Fátima y Mariam al-Fihri y otros habitantes de Kairuan no fueron los únicos en emigrar a Fez. La ciudad marroquí también abrió sus puertas a emigrantes andalusíes y judíos que hicieron de ella su hogar, dejando una huella que aún perdura en su arquitectura, gastronomía, música y artesanía, y bajo mi punto de vista, también en el carácter de ciudad abierta y acogedora.

Curtidurías de Fez
En Fez se unen como en ningún otro lugar lo espiritual y lo humano, lo erudito y lo terrenal, el perfume y el olor de las curtidurías, que prácticamente te guía hasta ellas, aunque con un par de hojas de menta, no es tan grave.
Después de haber entrado en las curtidurías de Tetúan “por la puerta equivocada” y que se me quedara el hedor en la boca del estómago, la experiencia en Fez no me pareció tan chocante.

Aquel espectáculo de pozas, colores y movimientos de pieles era digno de contemplar y a su vez una muestra de uno de los trabajos más duros y sacrificados del mundo, que con el tiempo estaba perdiendo mano de obra, peligrando con ello su supervivencia.
Desde las terrazas podían verse todos y cada uno de los detalles, los diferentes coloridos y fases y la zona de secado y tratado, y a mis espaldas, el resultado de todo aquello, preciosas piezas de piel en forma de coloridos bolsos, zapatos y chaquetas de cuero, de muy variados cortes y patronajes.

Más allá de las especias y de la cosmética natural, que en Marruecos es una maravilla, el cuero es otra de sus apuestas seguras.
Me resulta imposible volver de un viaje a Marruecos con las manos, y la mochila, vacías.
Medina Fez el-Jdid – La Nueva Medina de Fez
La zona de Fez el Jdid, fue creada en el siglo XIII por los meriníes y se convirtió en poco tiempo en la sede del poder real en Marruecos. Aunque es menos espectacular que la Vieja Medina, hay dos lugares que destacan por encima de los demás en esta zona y son:
El Palacio Real
El Palacio Real, aunque solo puede verse por fuera, es interesante aprovechar el paseo para contemplar sus detalles ornamentales.
El Mellah, el barrio judío de Fez
Fez ha sido hogar de una importante comunidad judía durante siglos, y su herencia y su estilo arquitectónico particular aún se puede apreciar en el Mellah, en el antiguo barrio judío.
Comida callejera en Fez
Las tiendas de la medina comenzaban a cerrar sus grandes puertas de madera, pero la gente parecía estar esa noche abducida por las pantallas, los cafés estaban llenos de hombres cara a la gran pantalla del televisor y en las calles de la medina todos estaban pendientes del móvil. Aquel partido parecía importante.
Tenía bastante hambre, pero no me apetecía sentarme en un restaurante, había podido comer todas las pastelas que el cuerpo me había permitido y aunque el escaparate de dulces me hipnotizó por completo, mi sentido común se impuso. “Dulces con miel no es una cena y lo sabes”, dijo mi mente a modo de diálogo interno o más bien de regañina.

Aparté mis ojos de esa tentadora vitrina para centrarme en la de la carne que estaba junto a ella.
El encargado del lugar notó mi presencia y levantó los ojos de la pantalla del móvil.
“La mezcla de carnes está muy buena”, me dijo a modo de confidencia.
Mis experiencias gastronómicas en Marruecos habían sido siempre muy buenas y me dejé aconsejar, el bocadillo tenía una pinta exquisita y de hecho, lo estaba.
Mientras los trozos de carne se tostaban en la plancha, curiosa, le pregunté:
-“¿Quién juega?”
– “Barça – Madrid, ¡el Clásico!”, me contestó enérgico.
He de confesar que desde la marcha de Messi andaba bastante desconectada del asunto. Pero era un partido que en Marruecos levantaba casi tantas pasiones como en España.

Me envolvió el bocadillo delicadamente en papel, lo metió en una bolsa y tras mi “shukran”, me lo dio acompañado de una sonrisa.
Me dirigí al primer café que encontré, que lleno, parecía una grada de un estadio de fútbol. Me asomé para ver el marcador, la cosa aún estaba en tablas.
Mientras se iban cerrando las puertas de las tiendas, me fui adentrando en las callejuelas que me llevaron hasta las proximidades de mi riad, parándome primero en el que iba a desayunar por las mañanas.

“¿Has cenado?” me preguntó.
“Justo iba a eso, ¿quieres un trozo? está recién hecho” señalé la bolsa que llevaba en la mano.
Sorprendido por el ofrecimiento, tanto como yo por su pregunta, declinó la oferta amablemente señalando el suyo envuelto en papel de plata y preparó 2 vasos de té.
Tras despedirme de Zacarías chocando nuestros puños, agotada, el sueño se apoderó de mí en pocos minutos.

A primera hora de la mañana, la Medina de Fez parecía otra totalmente distinta.
En la puerta azul, esperando al taxi que me llevaría al aeropuerto, lo volví a ver, esta vez iba vestido con ropas anchas de color camel que no marcaban su figura un tanto redondeada. Sus dedos parecían jugar con su carnet de guía turístico, mientras observaba atentamente el ir y venir de la gente.
En su escaneado de la zona, su mirada se cruzó con la mía. Sus ojos vivos y observadores me reconocieron al instante dibujándosele una sonrisa en el rostro. Me aproximé hasta él, “¡Qué elegante vas hoy Mohammed!”, riéndose me dio las gracias por el cumplido.
“Me voy ya”, le dije
“Si vuelves a Fez, escríbeme!” Y se despidió de mí con un fuerte abrazo, tras lo cual se adentró en la medina desapareciendo de mi vista por entre las callejuelas.

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Fez, otra mirada a la medina más grande del mundo, en Marruecos| Febrero 2025 | Las sandalias de Ulises
Soy Clara, una viajera emocional e intimista.
Cada viaje es un descubrimiento de una parte de mi, conocer otros lugares y culturas ha sido también una forma de conocerme mejor y crecer como persona. ... y cuando vuelves, ves que todo está igual pero tú ya no eres la misma.
También soy comunicadora de viajes en podcast, radio, televisión, charlas, eventos, y he colaborado en diversos proyectos turísticos.
La vida es el auténtico viaje y lo importante es disfrutar de cada etapa del camino, es por ello por lo que Las sandalias de Ulises es un blog de viajes camino a Ítaca.


