✈️ Escala en el aeropuerto de Estambul, la espera

Tiempo de lectura: 4 min

✈️ Escala en el aeropuerto de Estambul, la espera

 

 

Con el palito de madera remuevo suavemente el Latte Caramel, aunque se presupone que es dulce ya de por sí, no puedo evitar añadirle azúcar, y no uno, sino dos sobres, sí lo sé, es un vicio, y no solo para el paladar, también para el bolsillo, cualquiera diría que los cafés de los aeropuertos llevan gotas de sangre de unicornio.

Mientras bebo un sorbo sonrío al recordar las palabras de un amigo, él decía que cuando salía de viaje, el dinero tenía otro valor, era cruzar la puerta de casa camino del aeropuerto y estaba dispuesto a pagar por cualquier cosa más de lo que pagaría en su día a día sin pensarlo, es probable que también se refiriera a los caprichos de aeropuerto. Estoy segura de que si el vaso de cartón del Starbucks pudiera hablar, me estaría dando la razón.

 

 

 

 

A mi derecha hay un escenario, en él unos chicos están representando una especie de teatrillo a dúo, es Ramadán y el aeropuerto además de estar lleno de lunas, también está repleto de escenarios y actividades para todas las edades relacionadas con esta festividad. Se palpa en el ambiente esa magia que se siente también cuando viajas en Navidad y los aeropuertos están plagados de árboles y grandes bolas.

 

Ramadán aeropuerto

 

 

Me encanta este aeropuerto, el aeropuerto de Estambul es uno de los mejores aeropuertos del mundo, es lógico teniendo en cuenta que Turkish Airlines es la compañía aérea que vuela a más destinos en todo el mundo.

Los aeropuertos son un mundo aparte, Incheon en Seúl y el aeropuerto de Singapur me parecieron realmente fascinantes, están considerados los dos mejores aeropuertos del mundo, y razones para este galardón no les falta, son grandísimas ciudades en las que más que padecer la espera, la disfrutas con ansia o con calma si encuentras los sillones de masaje gratuitos, y con el aeropuerto turco, me sucede un poco lo mismo.

 

 

Volar con Turkish Airlines desde Valencia

 

Turkish Airlines es mi compañía aérea favorita, más allá de por la comodidad de sus aviones, y por todos sus servicios y entretenimientos durante el vuelo, que son una maravilla, Turkish me ha puesto el mundo al alcance de la mano.

Desde que comenzaron a operar desde el aeropuerto de Valencia hace ya unos años con vuelos diarios, mi forma de viajar cambió por completo. Tenía el mundo a unas pocas paradas de metro desde casa, sin necesidad de desplazarme a ninguna otra ciudad y hace tiempo que decidí que no quería desaprovechar esa oportunidad. Poder volar con Turkish Airlines desde Valencia al mundo vía Estambul no tiene precio (lo tiene más o menos dependiendo de las fechas en las que viajes, claro, pero ya sabes a lo que me refiero).

 

Volar con Turkish Airlines

 

 

 Conexión aérea con los sueños

 

Es mi quinta escala en el aeropuerto de Estambul en 12 meses, a la vuelta de mi viaje, será la sexta, comienzo a sentirlo ya un poco como “casa”, no sé si tanto, ya que dado su tamaño, no he podido recorrer todos sus recovecos, pero ¡cómo no le voy a tener cariño si es el trampolín que me lanza a mis destinos soñados! En estos 12 meses me ha llevado a Egipto, mi sueño viajero de la infancia, de viaje a Uzbekistán y mi gran sueño viajero de conocer Samarcanda y ahora a Irán uno de mis grandes destinos soñados, la magnífica Persia.

 

Registán, Samarcanda

 

 

Pero hay una cosa de este aeropuerto que me fascina más aún, me encanta mirar las pantallas, una sucesión infinita de destinos se muestran ante mí a modo de inspiración, una especie de gran mapamundi con el que soñar. Y ante ellas, hipnotizados (o buscando nuestra puerta de embarque), personas de lugares tan distintos como inimaginables, estas pantallas son una cita con los cinco continentes.

 

Pantallas aeropuerto Estambul

 

 

Observar el ir y venir de la gente y escuchar mil lenguas distintas es otro entretenimiento, del mismo modo que lo es observar la moda de los viajeros, coloridos vestidos unas, sobrios otros, gente cargadísima con bolsas y paquetes, otros que viajan con lo puesto, viajeros de negocios, niños correteando… toda esa diversidad hacen de este aeropuerto el centro del mundo, sin duda un lugar fascinante.

 

Ramadan Aeropuerto Estambul

 

 

El teatrillo ha dado paso ahora a una representación musical. Mi falta de conocimiento profundo de la música turca me impide distinguir el instrumento que está tocando, pero la melodía es deliciosa.

Cierro los ojos, mi cuerpo sigue ahí, pero mi mente se encuentra ahora en un café de Estambul, entre mis manos ya no tengo el vaso de cartón del latte caramel, sino un vaso de té que contiene en su interior humeante té de manzana turco, ese que tanto me gusta. El olor a manzana ha comenzado a envolverlo todo, no cabe duda de que la música es sumamente evocadora y la turca tiene unos especiales poderes mágicos. Si tuviera frente a mí a mi amigo turco Osman, un virtuoso del piano, me estaría dando la razón. Aunque probablemente Oktay y Berkman me hubieran dicho que dejará el té y me pasara al café, que no hay café en el mundo igual al café turco. Que recuerdos de aquellas noches en Olsztyn, en Polonia cuando era invitada por mis amigos turcos a disfrutar de las tertulias junto al café.

 

 

Wifi en el aeropuerto de Estambul

 

Ya he consumido la hora gratuita de Wifi que ofrece el aeropuerto de Estambul, no es necesario más, tengo aún unas horas de espera, pero hay distracciones suficientes en este aeropuerto como para no aburrirse. Agradezco esta desconexión forzosa que solo tengo en los aviones, aunque ya he comenzado a aplicar el “modo avión” en algunos momentos de mi vida diaria, no se puede poner vallas al campo, pero mi salud mental está empezando a agradecer la rebaja de hiperconexión.

 

Unas grandes bolas amarillas colgadas del techo indican los puntos wifi gratuito del aeropuerto de Estambul. Solo tienes que acercarte a la máquina y escanear tu pasaporte, aunque debería poner ese “solo” entre comillas, siempre tiene que acabar ayudándome algún viajero caritativo porque nunca escaneo bien el pasaporte.

Una vez (bien) escaneado el pasaporte, la máquina imprime un papelito con un código y las instrucciones para acceder al wifi del aeropuerto, pero tan solo por 1 hora por pasaporte al día.

 

Wifi Aeropuerto Estambul

 

 

Creo firmemente que uno de los objetivos de esta medida de wifi limitado es que la gente pasee y se entretenga en el aeropuerto (si, que consuma) y si lo tuyo son las compras, aquí se puede encontrar desde toda clase de delicias turcas hasta la moda más cara y lujosa del mundo.

La caja de lata que tengo en casa junto al café, guarda aún en su interior té de manzana que compre aquí volviendo de mi viaje a Egipto.

 

Fuentes, agua gratis, en el aeropuerto de Estambul

 

Agua, ese bien tan preciado o “tan peligroso” que no puede subir en tu equipaje de mano. Dada la logística de mi viaje, llevo una botella de agua bacía en la mochila, por si alguna fuente hacía su aparición en escena en algún momento.

En el aeropuerto de Valencia ha sido tan solo un espejismo, haberlas haylas, pero ya sabes, el Covid…

-“No, no lo sé, no entiendo porque las fuentes del aeropuerto tienen que estar sin funcionar”

– “Yo tampoco lo entiendo, pero el Covid “ya tu sah”.

Este era a modo de resumen el diálogo en mi cabeza. No me preocupaba morirme de sed porque en el vuelo de Turkish me iban a dar de beber, no solo agua, sino también zumos a elegir, pero a mí llegada al aeropuerto de Estambul la sed ha comenzado a hacer su aparición en escena.

Mientras hacía tiempo paseando por el aeropuerto he visto una señal, “Peluquería, hotel y fuente” ¡Fuente! Cómo el que ve un oasis a lo lejos en pleno desierto he seguido la señal y no solo había varias fuentes de agua fresca, sino también de agua caliente, para infusiones, leche en polvo para bebés o cualquier otra necesidad.

Agua, que poco cuesta hacer fácil la vida del viajero, mi botella ahora cumplía su función.

 

 

 

Ya no queda más café que repelar en el vaso, tampoco hay posos en los que leer el futuro como en el café turco, lo tiro a la papelera y me dirijo hacia las pantallas, el hombre sigue tocando, le sonrío con los ojos a modo de despedida, la melodía se hace mucho más lejana. Un pasillo eterno custodiado por tiendas dutty free me conducen hasta mi puerta de embarque, hoy no hace falta que me pare en la tienda Lego, mis sobrinos ya conocen por fin este aeropuerto.

 

En la B15 con destino a Teherán comienza a formarse una cola, uno a uno hay que mostrar pasaporte, PCR, certificado de vacunación y solicitud de visado para Irán, todos estos requisitos me siguen poniendo nerviosa en mis viajes en Pandemia.

 

Miro el fascinante techo de formas geométricas que combinan a la perfección con las formas curvilíneas de las tiendas, todo en blancos y platas, hay que reconocer que tuvieron mucho gusto para diseñar el aeropuerto de Estambul, sabedores de la cantidad de horas y de gente que pasa cada día por aquí camino de una importante reunión de trabajo, para ver a su familia, para encontrarse con alguien especial o para cumplir un sueño, o cómo yo, un sueño viajero.

Podría decir que el aeropuerto de Estambul es el aeropuerto de los sueños, o al menos el que me hace cumplir los míos.

 

Aeropuerto Estambul

 

-“Su boarding pass”, la voz de la chica de Turkish me saca de mi trance, ha comenzado el embarque.

Próxima parada… Aeropuerto Iman Jomeini.

 

Vuelo de Turkish a Irán

 

 

 

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Hacer escala en el Aeropuerto de Estambul, la espera | Junio 2022 | Las sandalias de Ulises

 

 

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Soy Clara, una viajera emocional y cultureta.
Cada viaje es un descubrimiento de una parte de mi, conocer otros lugares y culturas ha sido también una forma de conocerme mejor y crecer como persona.

... y cuando vuelves, ves que todo está igual pero tú ya no eres la misma.

La vida es el auténtico viaje y lo importante es disfrutar de cada etapa del camino, es por ello por lo que Las sandalias de Ulises es un blog de viajes camino a Ítaca.

Comments ( 4 )

  • Martin

    Muy buena , tu publicación . Tengo una consulta del aeropuerto

  • Ana

    Me ha encantado encontrarte y leerte….. Mujer valiente…. Q triste q aun tengamos miedo de volver solas a casa!!!! Gracias!!!

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