La Albania que todos llevamos dentro, viaje al interior

Tiempo de lectura: 5 min

La Albania que todos llevamos dentro, viaje al interior

 

Albania despejó las nubes grises que me habían estado cubriendo las últimas semanas, el país me recibía con un sol radiante y los brazos abiertos. La inyección de energía que siempre me dan los viajes pero que en algunos momentos necesito mucho más que en otros y este era uno de ellos.

 

Las previsiones pronosticaban un cielo cubierto pero ya sabemos que los pronósticos no son infalibles y un sol brillante me deslumbró al bajar por la escalerilla del avión, aquello era sin lugar a dudas una señal.

 

Paisajes de Albania

 

 

Albania era otro de esos destinos pendientes, uno de los países más desconocidos de Europa y una de esas joyas aún no muy explotadas por el turismo, ese tipo de destinos que tanto me gustan y que hacía tiempo que me rondaba por la cabeza y ahora era sin duda mi momento.

 

Después de más de 20 años viajando me sigue resultando indescriptible la sensación de visitar un nuevo lugar, la magia de preparar el viaje sin saber muy bien lo que me espera y verlo todo con ojos vírgenes, esas mágicas primeras veces que se viven con la ilusión de un niño.

 

Pero cuando mis ojos volvieron a brillar intensamente tras comprar aquellos billetes de avión no imaginaba todo lo que me iba a regalar Albania.

 

Albania me iba a mostrar muchas cosas, de ella, de mí y de la esencia más profunda del ser humano, de alguna forma todos llevamos una Albania en nuestro interior.

 

Iglesia ortodoxa, Tirana

 

 

 

 

 

Todo requiere su tiempo

 

Albania me volvía a recordar qué hay máquinas que no se pueden forzar, que todo tiene su tiempo y si estos no se respetan, tarde o temprano aquello acaba saltando por los aires.

La evolución es un proceso de madurez y esta solo se adquiere con la experiencia, reflexionar y sacar enseñanzas de cada situación vivida para poderla incorporar a nuestro haber y a nuestra práctica, como personas y como sociedad, asumir que la vida es un aprendizaje continuo.

El tiempo no cura nada, es lo que hacemos con él lo que cura.

 

San Juan Bautista, Iglesia ortodoxa de Berat, Albania

 

 

Todas las personas necesitan evolucionar según sus tiempos, del mismo modo que cada sociedad debe hacerlo a su ritmo, más de 50 años de aislamiento no pueden superarse del día a la mañana. Me encantó la metáfora de mi guía de GuruWalk en Tirana, “Imagina encerrar a un niño de 6 años durante 50 años, tras ese tiempo, cuando abres la puerta del calabozo aquella persona tiene 56, pero tiene la experiencia vital de un niño de 6. ¿Cómo ve ese niño de 56 años la realidad? ¿Qué herramientas tiene para enfrentarse al nuevo mundo que le rodea?”

Necesita su tiempo para asimilar su situación y evolucionar a su ritmo, así le sucedió a Albania con el aislamiento llevado a cabo por la dictadura de Enver Hoxha, la sociedad albanesa había estado aislada del mundo más de 50 años, tanto que la gran mayoría de la población no sabía que había caído el muro de Berlín.

 

tejidos

 

 

De repente se abre ante ti la libertad, tú que ya no recordabas que era eso, quieres correr, pero te das cuenta de que aunque tu cuerpo es el de una población de más de 50 años, no recuerdas como se hacía aquello y sigues mirando hacia atrás en busca de algún referente, pero es tan lejano que apenas se ve una figura borrosa. Y como el niño que pasa de gatear a andar, te das cuenta de que vas a tardar mucho más de lo que te gustaría en poder correr, porque Roma no se construyó en un día y esto no hace referencia exclusivamente a levantar una ciudad, hay que reaprender y eso requiere tiempo y mucho trabajo interno, caídas y algún que otro golpe, pero no te puedes comparar con otras personas o países, sus velocidades y las tuyas son distintas, sus aprendizajes vitales y los tuyos también. Es tu camino y solo tú puedes hacerlo.

 

Camino, río, Albania

 

 

Con lo bien que estábamos antes…

 

Seguro que has escuchado a alguien decir “con lo bien que estábamos antes…” y de hecho en Albania se sigue escuchando entre las generaciones de los más mayores, y en algún momento de tu vida, especialmente en las tormentas, seguro que también lo has murmurado. Cuando estabas acostumbrado a lo conocido, cuando aquella realidad te parecía cómoda, cuando otros decidían por ti, quizá incluso vivías en un régimen de terror o con pocos derechos, pero quizá ahora te da más miedo la incertidumbre de enfrentarte a lo desconocido.

Dicen que no se echa de menos lo que no se conoce y “tampoco estaba tan mal, ¿no?”, el mito de la caverna es tan esencia del ser humano, que nunca pasará de moda.

 

Chimeneas Berat

 

 

Las velocidades no se pueden imponer desde fuera, la transformación tiene que venir siempre desde dentro y en Albania evolucionan y cambian ahora ya a pasos agigantados, recuperando así con motivación y ganas todo el tiempo perdido. Pero han sido necesarias varias generaciones para poder llevarlo a cabo, solo así se crece con bases sólidas, los crecimientos con velocidades impuestas tarde o temprano acaban explotando por algún sitio, paso a paso, pero firmes y seguros y desde el interior, solo desde ahí es posible hacerlo y solo ahí están todas las respuestas, las nuestras también.

 

Callejuelas de Berat

 

 

El pasado siempre vuelve

 

Pero Albania me estaba recordando muchas más cosas, las emociones más básicas del ser humano.

Me volvía a mostrar que el pasado siempre vuelve de alguna forma, y más aún cuando algo no está resuelto, ya sabemos que las guerras no son cosa del pasado y que alimentar las paranoias puede tener consecuencias fatales, para un país y para la felicidad personal, no alimentes al monstruo del pensamiento, que te puede acabar devorando.

 

“Dale poder a un hombre y lo conocerás”, esto si es infalible, no como la previsión meteorológica. No importa como de grande sea el poder, este tiene la capacidad de mostrar la esencia más profunda de cada ser humano, el verdadero yo que llevamos dentro, el que no está oculto bajo maquillajes ni presiones sociales, el auténtico ser.

 

Tirana

 

El poder de la palabra

 

También el poder de la palabra, todo aquello que te digas acaba calando, todo aquello que te digan, si lo permites, por muy descabellado que sea, la primera vez te lo parecerá, cuando la consigna se repita una y otra vez, aquello que te parecía una locura ahora ya no te lo será tanto para ti, llegando a verbalizar palabras que nunca han sido tuyas. Lo has acabado interiorizando, hasta tal punto que construir 750.000 búnkeres para poco más de 3 millones de personas te acabe pareciendo hasta normal, porque has asumido un miedo que no era tuyo, pero así eres mucho más manejable.

 

No es tan difícil caer en ello y acabar asumiendo como pensamientos y conclusiones propias, cosas carentes de toda lógica que nunca han nacido de tu pensamiento. La política del terror cala mucho mejor acompañada de una buena estrategia de manipulación, ese “yo sí que sé lo que te conviene”, que acaba diluyendo el criterio propio y eso como la autoestima, no se recupera de la noche a la mañana.

 

Bunker, Tirana

 

 

 

La importancia de tener herramientas

 

Pero Albania no vería luz con la muerte de Enver Hotxa, sería solo un espejismo, esa libertad que quemaba entre las manos fue maliciosamente aprovechada por las estafas piramidales que se llevaron los ahorros de gran parte de los habitantes del país, que habían invertido todo lo que tenían, por la promesa de unos altos intereses. Ninguno estamos a salvo de ello y en cada lugar con distinto nombre se repite cada cierto tiempo algo similar, la historia siempre se repite.

Nadie da duros a cuatro pesetas, pero en ocasiones el proceso para llegar a esa enseñanza es demasiado traumático.

 

Dinero albanés

 

 

¿Y qué es lo que sucede cuando una persona sin herramientas emocionales se ve acorralada sin salida? surge siempre su faceta más oscura y agresiva, y así comenzó en Albania la denominada Guerra Civil, un periodo de caos y anarquía donde la gente que había sido armada hasta los dientes para combatir una posible invasión, tomó la calle y se tomó la justicia por su mano.

 

Finalmente una misión de la ONU tomó rápidamente el control de Tirana, y ayudó a las autoridades de la capital a imponer la ley en todo el país.

 

En ocasiones no podemos salir solos del pozo en el que nos encontramos y se hace necesario que alguien nos aporte algo de luz para poder poner orden y volver a establecer el camino, aunque solo se puede ayudar a quién quiere ser ayudado. La parte positiva de tocar fondo es que solo se puede subir, crecer y transformarse.

Y tras un arduo trabajo acompañado de planificación y estrategia, la población albanesa entregó todas las armas.

 

Estar constantemente a la defensiva solo nos muestra que nos queda mucho trabajo por hacer, adquirir muchas herramientas y aprender a ponerlas en práctica, solo así encontraremos la paz.

 

Camino, Kruje

 

 

Y aunque Albania sigue pagando las consecuencias del régimen de aislamiento del dictador Enver Hoxha, especialmente en lo referente a la economía, trabajan hoy incansablemente por construir el país que quieren, aun sabedores de que les queda mucho trabajo por hacer, tienen el horizonte claro de hacia dónde quieren dirigirse.

 

Castillo Berat

 

 

Reconciliarse con el pasado

 

La mejor de Albania es que es ella misma, auténtica, sin complejos, con su pasado y sus cicatrices, que ha sabido interiorizar e integrar como parte de su evolución, la Albania de hoy no es la Albania de hace 30 años y ya no se juzga por aquello. Los bunkers sin sentido odiados en algún momento, son ahora vistos como algo único, no es necesario destruir el pasado para seguir adelante, todos somos consecuencia de nuestras experiencias y vivencias pasadas, el yo de hoy no sería posible sin las circunstancias del yo de ayer.

Asumir los errores del pasado y no mirar constantemente con nostalgia hacia atrás es la única forma de madurar, como personas y como sociedad. Y esto, entre muchas otras cosas hacen de Albania un país único en el mundo.

 

Cuanto de Albania llevamos cada uno en nuestro interior, todos hemos sido en algún momento de nuestra vida también ella.

 

 

Colonia griega de Apollonia, Albania

 

 

 

 

 

Cómo organizar un viaje por Albania

 

Albania es un destino muy seguro y puedes hacerlo por tu cuenta con coche de alquiler, ya que hay muchas carreteras que son nuevas y buenas, también puedes contratar un paquete completo o contratar actividades o excursiones sueltas. También puedes hacerlo en transporte público, aunque en Albania es algo deficiente, no es la mejor de las opciones.

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Lo que más me gustó es como se preocupa por el desarrollo local y por acercarte a la Albania más auténtica. En un viaje yo valoro mucho el contacto con la gente local y por eso me gusta viajar sola y organizarlo por mi cuenta, pero para determinadas actividades o excursiones, me gusta contactar con locales y en Albania así lo pude experimentar con ellos.

 

Albanés dando de comer a las palomas en Tirana

 

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Tiovivo, Tirana, Albania

 

 

 

La Albania que todos llevamos dentro | Marzo 2022  | Las sandalias de Ulises

 

 

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Soy Clara, una viajera emocional y cultureta.
Cada viaje es un descubrimiento de una parte de mi, conocer otros lugares y culturas ha sido también una forma de conocerme mejor y crecer como persona.

... y cuando vuelves, ves que todo está igual pero tú ya no eres la misma.

La vida es el auténtico viaje y lo importante es disfrutar de cada etapa del camino, es por ello por lo que Las sandalias de Ulises es un blog de viajes camino a Ítaca.

Comments ( 4 )

  • David

    Pues parece que esto lo ha escrito el primer mnistro de Albania…
    ¨Y aunque Albania sigue pagando las consecuencias del régimen de aislamiento del dictador Enver Hoxha, especialmente en lo referente a la economía, trabajan hoy incansablemente por construir el país que quieren, aun sabedores de que les queda mucho trabajo por hacer, tienen el horizonte claro de hacia dónde quieren dirigirse.¨

    Por cierto en Albania nunca ha habido 750.000 bunkers, se quedaron en menos de 200.000
    No leas tantos blogs

    • Las sandalias de Ulises

      Muchas gracias por tu comentario David.

      Cómo habrás podido ver, el artículo es muy reflexivo, tras mi viaje allí y tras haber visitado otros países que han tenido menos éxito evolutivo tras largas dictaduras, es la impresión (totalmente subjetiva) que yo me he llevado, que están trabajando muy duro por sacar el país adelante y modernizarlo.

      En cuanto al número de bunkers, es información que me dieron varios guías locales albanenes (y otros albaneses que no eran guías turísticos), pero después de más de 50 años de dictadura y destruir muchísimos de ellos después, imagino que será difícil tener cifras exactas.

      Muchas gracias por leer el artículo y por querer comentar!

      Un saludo

  • Mariana León para mi

    Seguro que has disfrutado mucho de tu viaje a Albania. Es un lugar increíble. Yo acabo de volver fascinada. He leído allí a Ismail Kadaré, he recorrido sus magnificas playas y he tratado de conocer la opinión de la gente sobre todo esto que comentas. Salir de una dictadura no es fácil, fijate en países como Myanmar…para mi lo importante de un viaje es ver la vida con ojos distintos a cuando me fui y ser más tolerante. Gracias por tu reflexión tan sincera

    • Las sandalias de Ulises

      Gracias Mariana por tu comentario!

      Albania me pareció un país maravilloso y como dices, después de una dictadura tan larga y tan cerrada como la que vivieron, han conseguido reconstruirse y renacer con mucho esfuerzo, podía haber resultado un estado fallido como muchos otros y por fortuna han salido reforzados.

      Gracias por leer mi blog 😊

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